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Cómo se hace un trasplante de médula: procedimiento, donación y recuperación

Conozca cómo se hace un trasplante de médula ósea: etapas de acondicionamiento, infusión celular, prendimiento del injerto y cuidados en la recuperación.

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Cómo se hace un trasplante de médula: procedimiento, donación y recuperación

Respuesta rápida: El trasplante de médula ósea es un procedimiento médico especializado que sustituye las células madre hematopoyéticas enfermas o destruidas por células sanas mediante una infusión intravenosa, restableciendo la producción normal de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Puntos clave:

  • La infusión de progenitores hematopoyéticos permite regenerar el tejido sanguíneo dañado tras dosis intensivas de quimioterapia o radioterapia.
  • La modalidad autóloga recurre a las células del propio paciente, mientras que la alogénica requiere un donante compatible según el sistema de antígenos leucocitarios humanos (HLA).
  • El procedimiento constituye una opción terapéutica estándar frente a leucemias, linfomas, mieloma múltiple y fallos medulares como la anemia aplásica.
  • El tratamiento comprende una fase de acondicionamiento previo, el día de la infusión celular (día 0) y un periodo crítico de aislamiento en habitaciones con presión positiva.
  • La recuperación inicial suele requerir entre tres y cinco semanas de ingreso hospitalario, mientras que la reconstitución inmunitaria completa puede prolongarse de seis a doce meses.

El trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH), conocido comúnmente como trasplante de médula ósea, representa uno de los avances más significativos en la hematología y la oncología médica. Consiste en la erradicación del tejido hematopoyético disfuncional o neoplásico y su posterior sustitución por células madre capaces de autorrenovarse y diferenciarse en todas las líneas celulares de la sangre periférica.

Este procedimiento no es una intervención quirúrgica en el receptor, sino un proceso terapéutico que combina regímenes farmacológicos intensivos con terapia celular. A través de este abordaje, se busca restablecer una hematopoyesis eficaz y, en el caso de los trasplantes alogénicos, conferir un nuevo sistema inmunitario capaz de ejercer un control inmunológico a largo plazo sobre posibles células residuales. Saber cómo se hace un trasplante de médula permite comprender cada una de las fases clínicas que atraviesan tanto el donante como el receptor.


¿Qué es y en qué consiste un trasplante de médula ósea?

Para comprender en qué consiste un trasplante de médula, debe entenderse como la sustitución de las células madre sanguíneas enfermas por progenitores sanos que colonizan el interior de los huesos para restaurar la producción de sangre y la función inmunitaria.

La médula ósea es un tejido esponjoso y vascularizado ubicado en las cavidades internas de los huesos planos y largos, como la pelvis, el esternón, las vértebras y las costillas. En este microambiente residen las células madre hematopoyéticas, responsables de generar diariamente los eritrocitos (para el transporte de oxígeno), los leucocitos (para la defensa inmunitaria) y las plaquetas (para la coagulación sanguínea).

Cuando una neoplasia hematológica, una alteración genética o un fallo medular intrínseco comprometen esta función biológica, la médula ósea deja de producir células viables o prolifera clones patológicos descontrolados. El trasplante interviene directamente sobre este mecanismo:

  1. Acondicionamiento previo: El receptor recibe fármacos citostáticos o irradiación corporal total para eliminar las células anómalas y crear espacio biológico en el nicho medular.
  2. Infusión celular: Se administran los progenitores hematopoyéticos a través de una vía venosa central, de forma análoga a una transfusión de sangre.
  3. Anidamiento celular (homing): Las células madre circulantes viajan por el torrente sanguíneo, reconocen señales moleculares específicas y se asientan en el microambiente trabecular óseo.
  4. Injerto hematológico: Una vez anidadas, las células inician su división y diferenciación, comenzando a liberar células sanguíneas maduras a la circulación periférica tras varias semanas.

En los procedimientos alogénicos, este proceso aporta además el beneficio del efecto «injerto contra tumor» (graft-versus-tumor), mediante el cual los linfocitos T del donante identifican antígenos en las células tumorales residuales del receptor y las eliminan, reduciendo el riesgo de recaída según describen los estudios clínicos.


Tipos de trasplante: autólogo frente a alogénico

La principal distinción clínica en el trasplante hematopoyético radica en el origen de las células madre, clasificándose en trasplante autólogo (del propio paciente) y trasplante alogénico (de un donante genéticamente compatible).

La elección entre una u otra modalidad responde a la patología de base, la edad del paciente, la reserva funcional orgánica y la disponibilidad de un donante adecuado. Ambas técnicas persiguen objetivos terapéuticos diferenciados y conllevan perfiles específicos de toxicidad y respuesta inmunitaria.

Característica Trasplante autólogo Trasplante alogénico
Origen celular El propio paciente Un donante emparentado o no emparentado
Objetivo principal Rescate medular tras dosis altas de quimioterapia Sustitución completa de la médula y efecto inmunológico antitumoral
Riesgo de rechazo Prácticamente nulo Variable (depende de la histocompatibilidad HLA)
Efecto injerto contra tumor Ausente Presente y activo
Enfermedad injerto contra huésped (EICH) Inexistente Riesgo moderado a alto (agudo o crónico)
Inmunosupresión postrasplante No requerida Indispensable durante meses o años

El flujo de trabajo en cada una de estas modalidades presenta particularidades bien definidas:

  • Secuencia del trasplante autólogo:

    1. Recolección de células madre del propio paciente durante una fase de remisión.
    2. Criopreservación celular a -196 °C con agentes crioprotectores como el dimetilsulfóxido (DMSO).
    3. Administración de quimioterapia de acondicionamiento a dosis altas.
    4. Descongelación y reinfusión intravenosa de los progenitores criopreservados.
    5. Recuperación hematológica progresiva en las semanas posteriores.
  • Secuencia del trasplante alogénico:

    1. Búsqueda y tipificación de un donante HLA compatible (emparentado o no emparentado).
    2. Movilización y extracción de las células madre del donante.
    3. Acondicionamiento mieloablativo o de intensidad reducida en el receptor.
    4. Infusión de las células del donante por vía venosa central el día 0.
    5. Monitorización del prendimiento, vigilancia de la EICH y prevención de infecciones.

Por su parte, el trasplante alogénico puede recurrir a hermanos compatibles, donantes voluntarios no emparentados localizados en registros internacionales o unidades de sangre de cordón umbilical. Las unidades de cordón presentan la ventaja de contener células inmunológicamente inmaduras, lo que permite tolerar disparidades HLA mayores, si bien el volumen celular disponible es más limitado.


Indicaciones clínicas: ¿qué enfermedades se tratan con este procedimiento?

El trasplante de médula ósea está indicado principalmente para tratar neoplasias hematológicas, insuficiencias medulares graves, hemoglobinopatías congénitas y determinadas inmunodeficiencias primarias.

La indicación médica se fundamenta en guías de práctica clínica internacionales consolidadas. Según la patología, el procedimiento busca la remisión a largo plazo o la corrección de un defecto metabólico o genético:

  • Leucemias agudas (mieloide y linfoblástica): Constituyen una de las indicaciones más frecuentes del trasplante alogénico, en particular ante citogenética de alto riesgo o tras una primera recaída.
  • Leucemia mieloide crónica y síndromes mielodisplásicos: Indicado en fases avanzadas o cuando la respuesta a los inhibidores de tirosina cinasa resulta insuficiente.
  • Linfomas de Hodgkin y no Hodgkin: El trasplante autólogo se emplea con frecuencia como consolidación en recaídas quimiosensibles, reservando el alogénico para casos refractarios.
  • Mieloma múltiple: El trasplante autólogo se mantiene como estándar de consolidación en pacientes candidatos tras la terapia de inducción.
  • Aplasia medular grave: El trasplante alogénico es la opción terapéutica de primera línea en pacientes jóvenes cuando se dispone de un donante emparentado idéntico.
  • Hemoglobinopatías (talasemia mayor y drepanocitosis): La sustitución hematopoyética corrige la producción defectuosa de cadenas de globina o hemoglobina S.
  • Inmunodeficiencias combinadas graves (IDCG): Requieren un trasplante alogénico precoz para reconstituir un sistema inmunitario competente y prevenir infecciones graves.

Selección del donante de médula y compatibilidad HLA

La selección de un donante de médula adecuado se basa en el estudio de histocompatibilidad del sistema HLA (Human Leukocyte Antigen), un grupo de proteínas de superficie celular que el sistema inmunitario utiliza para distinguir las estructuras propias de las ajenas.

Para favorecer el éxito del injerto alogénico y reducir el riesgo de complicaciones inmunitarias, se procura la mayor concordancia posible en los genes HLA de clase I (HLA-A, HLA-B, HLA-C) y de clase II (HLA-DRB1, HLA-DQB1). En la práctica clínica habitual se evalúa una compatibilidad de alta resolución de 8 sobre 8 o 10 sobre 10 alelos.

La herencia mendeliana determina la distribución de los haplotipos entre hermanos:

  • Cada progenitor transmite un haplotipo HLA a su descendencia.
  • Un hermano que hereda los mismos dos haplotipos paterno y materno presenta una compatibilidad completa (100 %).
  • Estadísticamente, la compatibilidad médula ósea hermanos se sitúa en un 25 % (1 de cada 4 hermanos) para una identidad HLA idéntica.

La jerarquía clínica de búsqueda se estructura del siguiente modo:

  1. Donante emparentado idéntico: Hermano o hermana con compatibilidad completa HLA. Es la primera opción de búsqueda por sus menores tasas de complicaciones inmunológicas.
  2. Donante no emparentado compatible (MUD): Búsqueda en registros internacionales coordinados a través de la Red Mundial de Donantes de Médula Ósea (WMDA) y registros nacionales como el REDMO en España.
  3. Donante familiar haploidéntico: Familiares directos (padres, hijos o hermanos) que comparten un único haplotipo (50 % de compatibilidad). El uso de pautas farmacológicas específicas postrasplante ha ampliado notablemente su utilización.
  4. Sangre de cordón umbilical: Se reserva habitualmente para receptores pediátricos o situaciones de urgencia clínica en las que no se localiza a tiempo un donante adulto compatible.

Extracción y donación: aféresis de sangre periférica frente a aspiración ósea

El proceso para donar médula ósea se realiza mediante dos modalidades principales: la recolección de células madre en sangre periférica mediante aféresis o la extracción por aspiración directa en quirófano.

Parámetro Aféresis de sangre periférica Aspiración de médula ósea
Preparación previa Administración de G-CSF subcutáneo (4-5 días) Ninguna medicación estimulante previa
Tipo de anestesia No precisa anestesia Anestesia general o epidural
Lugar de realización Sala de aféresis (ambulatorio) Quirófano hospitalario
Duración del procedimiento 3 a 5 horas 1 a 2 horas
Frecuencia de uso actual Aproximadamente 85-90 % de los casos Aproximadamente 10-15 % de los casos
Indicación predominante Neoplasias hematológicas en adultos Aplasia medular y trasplantes pediátricos

Recolección de sangre periférica mediante aféresis

Constituye el método empleado en la gran mayoría de las donaciones actuales. Dado que la concentración de progenitores en la circulación general es baja de forma basal, el donante recibe durante 4 o 5 días previos inyecciones subcutáneas de factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF).

Este fármaco induce la salida de las células madre desde la médula ósea hacia el torrente circulatorio. El día fijado, se canalizan dos accesos venosos periféricos: la sangre se conduce a una máquina centrífuga de aféresis que separa y recoge la fracción celular mononucleada CD34+, devolviendo el resto de los componentes sanguíneos por el otro brazo en un circuito cerrado.

Aspiración de médula ósea en quirófano

La aspiración de médula ósea directa se reserva para patologías concretas, como la aplasia medular adquirida o determinados receptores pediátricos, en los que resulta preferible una menor carga de linfocitos T para disminuir la probabilidad de EICH.

La intervención se lleva a cabo bajo anestesia general o regional (epidural). El equipo médico efectúa punciones repetidas con agujas específicas en las crestas ilíacas posteriores (hueso de la pelvis) para aspirar entre 800 y 1.200 ml de suspensión medular. El procedimiento dura entre 1 y 2 horas y suele requerir un ingreso hospitalario de 24 horas para observación.


Riesgos para el donante y seguridad de la donación

Los riesgos de donar médula ósea son por lo general leves y transitorios, ya que el organismo regenera los progenitores hematopoyéticos extraídos en un periodo de dos a cuatro semanas.

La donación de células madre es un procedimiento altruista que cuenta con protocolos de evaluación médica rigurosos antes de la extracción para proteger la salud del donante:

  • Efectos asociados a la aféresis (sangre periférica):

    • Mialgias y molestias óseas generalizadas de carácter transitorio, acompañadas de cefalea o astenia durante los días de administración del G-CSF, que responden a analgésicos habituales como el paracetamol.
    • Hematomas leves en los puntos de punción o parestesias peribucales transitorias por el anticoagulante de la máquina de aféresis, corregibles con suplementos de calcio.
    • La rotura esplénica es una complicación excepcional documentada en la literatura médica asociada al factor estimulante.
  • Efectos asociados a la aspiración medular (quirófano):

    • Dolor sordo y localizado en la zona glútea y lumbar durante unos días, similar al de una contusión moderada.
    • Cansancio leve atribuible al volumen aspirado, que puede requerir suplementación temporal con hierro por vía oral.
    • Riesgos inherentes al uso de anestesia general o epidural (náuseas, cefalea o reacciones farmacológicas), con incidencias equiparables a las de cualquier procedimiento menor programado.

Fases del procedimiento en el receptor: paso a paso

El proceso del trasplante en el paciente receptor comprende una secuencia estructurada de etapas clínicas: acondicionamiento, infusión de progenitores (día 0), fase de aplasia y anidamiento celular.

La cronología médica toma como referencia el día de la infusión celular (Día 0):

Fase Periodo Objetivos y eventos clínicos principales
Acondicionamiento Días -8 a -1 Quimioterapia y/o radioterapia para eliminar células tumorales, inmunosuprimir y vaciar el nicho medular.
Infusión celular Día 0 Administración intravenosa de las células madre mediante catéter venoso central.
Aplasia medular Días +1 a +14/+21 Neutropenia crítica; aislamiento protector, antibioterapia profiláctica y soporte transfusional.
Prendimiento del injerto Días +14 a +28 Recuperación de neutrófilos (>500/µl) y plaquetas (>20.000/µl sin transfusión); preparación para el alta.
  1. Fase de acondicionamiento (Días -8 a -1): El paciente ingresa en una unidad de aislamiento individual provista de filtros HEPA y sobrepresión de aire. Se administran regímenes quimioterápicos intensivos, combinados en ocasiones con radioterapia corporal total, para erradicar las células enfermas y evitar que el sistema inmunitario del receptor rechace el injerto.
  2. El día del trasplante (Día 0): Los progenitores celulares, procesados y cuantificados por el laboratorio de terapia celular, se administran por gravedad a través de un catéter venoso central (tipo Hickman o PICC). La infusión dura habitualmente entre 30 minutos y 2 horas, bajo monitorización continua de constantes vitales.
  3. Periodo de aplasia o neutropenia crítica (Días +1 a +14/+21): El acondicionamiento reduce los recuentos celulares a cifras mínimas. Durante este intervalo, el paciente carece de defensas efectivas, requiriendo aislamiento protector, hemoderivados irradiados y profilaxis antimicrobiana de amplio espectro.
  4. Prendimiento o injerto (engraftment, Días +14 a +28): Las células madre implantadas comienzan a dividirse. El prendimiento se confirma clínicamente cuando el recuento absoluto de neutrófilos se mantiene por encima de 500 por microlitro durante tres días consecutivos y la cifra de plaquetas supera los 20.000 por microlitro de forma independiente de transfusiones.

Complicaciones del receptor: rechazo e injerto contra huésped

Las complicaciones médicas tras un trasplante derivan de la toxicidad farmacológica del acondicionamiento, las infecciones oportunistas durante el periodo de neutropenia y las respuestas inmunitarias entre el injerto y los tejidos del receptor.

El seguimiento clínico sistemático busca identificar y tratar con prontitud las siguientes entidades:

Rechazo del injerto y fallo medular

El rechazo de trasplante sobreviene cuando el sistema inmunitario residual del paciente destruye las células madre del donante antes de su implantación, o cuando estas no logran proliferar (fallo primario del injerto). Si bien su incidencia se sitúa por debajo del 5 % en trasplantes de donantes emparentados idénticos, el riesgo aumenta en receptores con politransfusiones previas o en trasplantes con disparidad HLA.

Enfermedad injerto contra huésped (EICH)

Representa la complicación inmunitaria más relevante del trasplante alogénico. Ocurre cuando los linfocitos T del donante identifican los tejidos del receptor como extraños y desencadenan una respuesta inflamatoria:

  • EICH aguda: Suele presentarse durante los primeros 100 días posteriores al trasplante, afectando con preferencia a tres órganos:
    • Piel: Exantema maculopapular, prurito o descamación de extensión variable.
    • Tracto digestivo: Náuseas, dolor abdominal y diarrea acuosa profusa.
    • Hígado: Hiperbilirrubinemia colestásica y elevación de transaminasas.
  • EICH crónica: Puede manifestarse a partir del tercer mes o como evolución de un cuadro agudo. Presenta similitudes con procesos autoinmunes y puede comprometer la piel (esclerosis), mucosas ocular y bucal (sequedad, xerostomía), pulmones (bronquiolitis obliterante) y articulaciones.

La prevención y el tratamiento de base descansan en la administración de corticoesteroides e inhibidores de la calcineurina (ciclosporina, tacrolimus) o agentes biológicos inmunomoduladores.


Proceso de recuperación y cuidados posteriores

La recuperación médica tras un trasplante de progenitores hematopoyéticos requiere una estancia hospitalaria inicial de tres a cinco semanas, continuada por varios meses de seguimiento ambulatorio especializado.

El alta médica marca el inicio de una fase de monitorización ambulatoria intensiva. Durante los primeros 100 días, la inmunidad del receptor continúa siendo precaria, por lo que se programan consultas periódicas (de 1 a 3 veces por semana) para análisis hematológicos, determinación del quimerismo celular y ajuste de la medicación inmunosupresora.

Periodo postrasplante Estado clínico y pautas de seguimiento
Meses 1 a 3 (0-100 días) Revisiones ambulatorias frecuentes (1-3 visitas/semana), profilaxis antimicrobiana continuada y dieta de baja carga bacteriana.
Meses 3 a 6 Retirada paulatina de fármacos inmunosupresores, cribado de EICH crónica e incremento progresivo de la actividad física habitual.
Meses 6 a 12 o más Reinicio pautado del calendario vacunal completo, reconstitución de linfocitos T de memoria y normalización de la actividad social y laboral.

Las recomendaciones generales en el entorno domiciliario comprenden:

  • Prevención de infecciones: Lavado de manos frecuente, uso de mascarilla en entornos de riesgo sanitario y evitar la exposición a personas con procesos infecciosos activos o vacunadas recientemente con virus vivos atenuados.
  • Higiene alimentaria: Consumir alimentos cocinados a temperaturas adecuadas, prescindir de carnes o pescados crudos y de lácteos sin pasteurizar, y desinfectar frutas y verduras.
  • Calendario de revacunación: Dado que el acondicionamiento elimina la memoria inmunitaria previa, entre los 6 y 12 meses postrasplante se pauta la administración completa de las vacunas habituales (tétanos, difteria, hepatitis B, neumococo, gripe, entre otras).

Factores que determinan el coste del trasplante alogénico

El coste global de un trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos está determinado por la logística de obtención celular, el tiempo de estancia en unidades de aislamiento, la intensidad del acondicionamiento y el tratamiento farmacológico posterior.

El procedimiento representa una de las intervenciones de mayor complejidad técnica dentro de la hematología hospitalaria:

  • Localización y compatibilidad del donante: Si se precisa un donante voluntario no emparentado, los estudios de histocompatibilidad HLA de alta resolución, la búsqueda en registros internacionales, los análisis serológicos y el transporte celular refrigerado conllevan partidas presupuestarias específicas.
  • Estancia en cámaras de aislamiento: La hospitalización en habitaciones con presión positiva, flujo de aire filtrado por HEPA y supervisión especializada de enfermería representa una parte considerable de los recursos asistenciales.
  • Tratamiento farmacológico de soporte: Incluye los agentes citostáticos de acondicionamiento, factores hematopoyéticos, inmunosupresores, antimicrobianos de amplio espectro e inmunoglobulinas intravenosas.
  • Manejo de complicaciones clínicas: La aparición de infecciones oportunistas graves o de EICH refractaria que precise estancias en cuidados intensivos o terapias avanzadas incrementa el coste total del proceso.

En los sistemas públicos de salud de la Unión Europea, como en España, el procedimiento se encuentra cubierto para los pacientes beneficiarios. En centros privados o para pacientes internacionales, los costes varían según el país y la complejidad clínica individual.


Preguntas frecuentes

¿Qué es un trasplante de médula ósea?

Un trasplante de médula ósea es un procedimiento hematológico que consiste en administrar progenitores hematopoyéticos sanos para sustituir un tejido medular dañado o neoplásico por uno funcional.

Su objetivo es permitir que el organismo restablezca la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas tras la administración previa de pautas intensivas de quimioterapia o radioterapia.

¿Cómo se dona médula?

La donación de médula se realiza principalmente mediante aféresis de sangre periférica tras la administración previa de inyecciones subcutáneas de factores de crecimiento, o bien mediante aspiración directa con aguja en las crestas ilíacas bajo anestesia en quirófano.

La vía periférica no requiere anestesia y se efectúa de forma ambulatoria durante unas horas, mientras que la aspiración en quirófano suele precisar una estancia hospitalaria breve de observación.

¿Cuánto tiempo tarda en prender el injerto celular?

El prendimiento o injerto celular se constata en los análisis hematológicos habitualmente entre los 14 y 28 días posteriores a la infusión de las células madre.

Durante ese intervalo, el paciente permanece en aislamiento protector mientras los progenitores colonizan el nicho óseo y comienzan a producir células maduras detectables en la sangre periférica.

¿Qué diferencia existe entre donar sangre y donar médula?

A diferencia de una donación de sangre convencional, la donación de médula ósea requiere una inscripción previa en un registro oficial de donantes y la realización de un estudio de histocompatibilidad HLA.

La extracción celular únicamente se programa cuando se identifica a un receptor compatible en los registros, y el procedimiento se lleva a cabo mediante una aféresis de varias horas con estimulación previa o mediante una intervención en quirófano.

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