Terapia CAR-T: proceso, criterios de selección y precio
La terapia CAR-T reprograma linfocitos T para combatir neoplasias hematológicas. Conozca cómo funciona, sus fases, efectos secundarios y costes asociados.

Respuesta rápida: La terapia CAR-T es una inmunoterapia celular avanzada que reprograma genéticamente los linfocitos T del propio paciente para reconocer y destruir neoplasias hematológicas específicas. Se administra mediante una única infusión intravenosa tras una pauta breve de quimioterapia previa de acondicionamiento.
Puntos clave:
- Medicina celular a medida: los linfocitos T extraídos de la sangre del paciente se modifican en un laboratorio especializado para expresar receptores sintéticos dirigidos contra las células malignas.
- Indicación hematológica precisa: el tratamiento está indicado en leucemias linfoblásticas agudas, linfomas agresivos de células B y mielomas múltiples en recaída o refractarios.
- Protocolo asistencial en varias etapas: el circuito abarca evaluación previa, leucaféresis, reprogramación genética, quimioterapia de acondicionamiento, infusión y vigilancia intrahospitalaria.
- Toxicidades que requieren control experto: los equipos médicos monitorizan de forma continua el síndrome de liberación de citocinas, complicaciones neurológicas, citopenias prolongadas e infecciones secundarias.
- Alta complejidad logística y asistencial: la fabricación individualizada en salas blancas, el transporte criogénico y el ingreso en unidades especializadas determinan costes sanitarios sustanciales.
La terapia de linfocitos T con receptor quimérico de antígenos (conocida habitualmente como terapia CAR-T) constituye uno de los avances más relevantes de la inmunoterapia oncológica contemporánea. A diferencia de los esquemas convencionales de quimioterapia o radioterapia sistémica, que actúan eliminando de forma indiscriminada las poblaciones celulares de rápida división, esta estrategia aprovecha la maquinaria inmunitaria del propio paciente. Al dotar a las células defensivas de herramientas moleculares de reconocimiento de gran precisión, el sistema adquiere la capacidad de identificar marcadores de superficie tumorales específicos y montar una respuesta citotóxica dirigida.
Al constituir un medicamento biológico vivo, las células modificadas proliferan activamente dentro del organismo y pueden mantener su vigilancia durante meses o años en el torrente circulatorio. Analizar en profundidad este abordaje requiere comprender sus mecanismos biológicos, las fases del proceso asistencial, los criterios clínicos de selección, las toxicidades asociadas y las consideraciones logísticas y presupuestarias que condicionan su aplicación.
¿Qué es y cómo funciona la terapia CAR-T?
La terapia de linfocitos T con CAR es un tratamiento de inmunoterapia celular en el que se extraen linfocitos T de la sangre periférica del paciente, se rediseñan mediante ingeniería genética en un laboratorio para dotarlos de un receptor artificial y se reinfunden con el objetivo de rastrear y destruir las células malignas.
Para entender cómo funciona la terapia CAR-T, conviene recordar el papel habitual del sistema inmunitario. En circunstancias fisiológicas normales, los linfocitos T patrullan los tejidos corporales identificando y destruyendo células anómalas, restos de infecciones o mutaciones malignas incipientes. No obstante, las células cancerosas desarrollan complejos mecanismos de evasión: enmascaran sus antígenos de superficie, secretan señales químicas inmunosupresoras o activan vías de control inmunitario que bloquean la acción de las defensas naturales, lo que neutraliza la eficacia de los linfocitos nativos.
La manipulación genética en el laboratorio supera este obstáculo molecular. Mediante el uso de un vector viral desarmado y no patógeno, los especialistas insertan una secuencia de ADN sintético en el núcleo del linfocito T. Este código instruye a la célula para que sintetice un receptor quimérico de antígeno en su membrana exterior. Dicha estructura artificial consta de dos componentes funcionales indispensables:
- Un dominio de unión extracelular: un fragmento proteico diseñado a partir de la estructura de un anticuerpo, programado con gran afinidad para fijarse a un antígeno de superficie específico del tumor, como la proteína CD19 o el antígeno de maduración de células B (BCMA).
- Un dominio de señalización intracelular: una vía de activación interna que se dispara en cuanto el receptor exterior entra en contacto con el antígeno tumoral, ordenando al linfocito multiplicarse con rapidez, liberar perforinas y granzimas, y destruir la célula maligna diana.
Una vez administradas en el paciente, estas células CAR-T actúan al margen de los mecanismos clásicos de presentación antigénica dependientes del complejo mayor de histocompatibilidad. Su acoplamiento directo sobre las proteínas tumorales desencadena una cascada destructiva que erradica las células enfermas y fomenta la expansión exponencial del clon terapéutico dentro de la circulación.
Proceso paso a paso del tratamiento con células CAR-T
El proceso asistencial de la terapia CAR-T se estructura en seis fases coordinadas a lo largo de varias semanas: valoración clínica previa, extracción de leucocitos por leucaféresis, modificación celular en el laboratorio, quimioterapia de acondicionamiento, infusión intravenosa y observación intrahospitalaria continua.
El protocolo asistencial exige una sincronización rigurosa entre el hospital tratante y la planta de producción celular para garantizar la seguridad del paciente en todo momento:
- Evaluación clínica y cribado basal: el equipo de hematología analiza la carga tumoral, el estado funcional y la reserva de los órganos principales mediante analíticas completas, ecocardiograma, pruebas de función pulmonar y estudios de imagen avanzada.
- Leucaféresis (recolección celular): el paciente se conecta a una máquina de aféresis a través de un catéter venoso central o vías periféricas de buen calibre. La sangre circula por el dispositivo para separar y recoger los linfocitos mononucleares, mientras que los eritrocitos, las plaquetas y el plasma se devuelven intactos al torrente circulatorio. Este procedimiento dura habitualmente entre 3 y 5 horas y suele efectuarse de forma ambulatoria.
- Ingeniería celular y expansión biológica: el material celular recogido se congela y se remite bajo estrictos protocolos criogénicos a la unidad de procesamiento celular. En estas instalaciones, los técnicos aíslan los linfocitos T, introducen la construcción genética del receptor quimérico, inducen la proliferación celular hasta conseguir millones de copias y ejecutan ensayos rigurosos de viabilidad, pureza y esterilidad microbiológica. Esta etapa suele prolongarse entre 2 y 4 semanas.
- Terapia puente y acondicionamiento (linfodepleción): durante el tiempo de espera de la fabricación, algunos pacientes precisan ciclos breves de tratamiento puente para evitar que la enfermedad progrese de forma descontrolada. Días antes de la infusión, el paciente recibe una quimioterapia preparatoria corta, basada habitualmente en fludarabina y ciclofosfamida. Esta pauta disminuye temporalmente el número de linfocitos propios para evitar el rechazo inmediato y despejar el espacio biológico que las células transformadas necesitan para expandirse.
- Infusión de las células: el medicamento celular llega congelado al hospital, se descongela junto a la cama del paciente y se administra por vía intravenosa. La infusión es un procedimiento breve, de entre 30 y 60 minutos, con una operativa muy similar a la de una transfusión sanguínea estándar.
- Observación intrahospitalaria aguda: tras recibir la infusión, el paciente permanece ingresado en una unidad especializada de terapia celular o trasplante hematopoyético. El personal sanitario vigila de manera continua las constantes vitales, la temperatura, el estado neurológico y los parámetros inflamatorios analíticos para detectar precozmente cualquier toxicidad.
| Fase | Duración habitual | Objetivo clínico fundamental | Experiencia del paciente |
|---|---|---|---|
| 1. Evaluación | 1 a 2 semanas | Confirmar la idoneidad orgánica y los criterios de inclusión | Consultas externas, analíticas, pruebas de imagen y función cardiopulmonar |
| 2. Leucaféresis | 1 jornada (3-5 h) | Recolectar linfocitos T autólogos viables | Reposo en sillón conectado a la máquina de aféresis |
| 3. Fabricación | 2 a 4 semanas | Modificar genéticamente y clonar las células CAR-T | Espera en el domicilio o ciclos de terapia puente si la clínica lo exige |
| 4. Acondicionamiento | 3 a 5 días | Linfodepleción para favorecer el injerto celular | Quimioterapia intravenosa en régimen de hospital de día o ingreso breve |
| 5. Infusión | 30 a 60 minutos | Reintroducir el producto celular reprogramado | Infusión intravenosa en la habitación con premedicación antihistamínica |
| 6. Monitorización | 7 a 14 días | Diagnosticar y tratar el síndrome inflamatorio y la neurotoxicidad | Estancia hospitalaria con controles neurológicos y constantes cada pocas horas |
¿Qué tipos de cáncer trata la terapia CAR-T?
La terapia CAR-T está indicada de forma prioritaria en pacientes con neoplasias hematológicas avanzadas que no han respondido a los tratamientos convencionales o han reaparecido tras ellos, principalmente leucemias agudas de estirpe B, linfomas no Hodgkin agresivos y mieloma múltiple.
El desarrollo de la terapia celular se ha centrado en los tumores hematológicos porque sus células malignas presentan marcadores de membrana uniformes que apenas se expresan en los tejidos vitales no hematopoyéticos:
- Leucemia linfoblástica aguda de células B: indicada sobre todo en pacientes pediátricos, adolescentes y adultos jóvenes cuya enfermedad ha presentado recidivas tras quimioterapia intensiva o trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos. Las células T se programan frente al antígeno CD19.
- Linfomas no Hodgkin agresivos: la terapia CAR-T en linfoma se emplea de manera sistemática en subtipos como el linfoma difuso de células B grandes (LDCBG), el linfoma mediastínico primario de células B, el linfoma de células del manto y el linfoma folicular de alto grado, en particular cuando la afección progresa tras dos o más líneas de inmunoquimioterapia estándar.
- Mieloma múltiple: en esta patología, los receptores sintéticos se dirigen frente al antígeno de maduración de células B (BCMA), presente en las células plasmáticas anómalas. Su indicación se reserva para pacientes adultos con enfermedad refractaria o en recaída que ya han recibido inhibidores del proteosoma, agentes inmunomoduladores y anticuerpos monoclonales anti-CD38.
El uso de estas terapias celulares en tumores sólidos (como neoplasias de pulmón, mama, colon o tumores del sistema nervioso central) se encuentra todavía en fase de investigación mediante ensayos clínicos. Los tumores sólidos presentan importantes barreras biológicas: un estroma tumoral fibroso y denso que dificulta la infiltración de los linfocitos, una alta heterogeneidad antigénica que impide atacar a todas las células cancerosas sin dañar órganos sanos y un microambiente local fuertemente inmunosupresor que desactiva las células infundidas.
Criterios de selección: ¿quién es candidato a este tratamiento?
Para acceder a la terapia CAR-T se exige tener un diagnóstico confirmado de una neoplasia hematológica autorizada en situación de recaída o refractariedad tras al menos dos líneas previas de tratamiento, una adecuada reserva funcional de los órganos vitales y ausencia de infecciones activas graves.
Dado que la respuesta inflamatoria posterior a la infusión puede comprometer la estabilidad hemodinámica del paciente, los comités multidisciplinares evalúan minuciosamente cada candidatura según pautas muy bien delimitadas:
- Trayectoria terapéutica previa: el paciente debe presentar una enfermedad resistente o recidivada tras haber completado esquemas reconocidos de primera y segunda línea, tales como esquemas intensivos con anticuerpos monoclonales o trasplante autólogo de médula ósea.
- Reserva de órganos vitales: las pruebas de despistaje exigen demostrar una función cardíaca conservada (fracción de eyección del ventrículo izquierdo adecuada), suficiente capacidad de difusión pulmonar, función renal con aclaramiento fisiológico correcto y parámetros enzimáticos hepáticos dentro de márgenes aceptables.
- Escala de estado funcional: los pacientes suelen requerir un estado funcional según la escala del Eastern Cooperative Oncology Group (ECOG) de 0 o 1, lo que acredita su capacidad para el autocuidado y para mantenerse fuera de la cama durante más del 50 % de sus horas de vigilia.
- Ausencia de infecciones no controladas: es indispensable descartar infecciones bacterianas, micóticas o virales activas y descompensadas, incluidos los virus de la hepatitis B, hepatitis C o una infección mal controlada por el VIH.
- Estabilidad neurológica basal: se lleva a cabo una valoración cognitiva y motora previa. Cualquier alteración neurológica central en curso o deterioro cognitivo significativo puede dificultar la detección precoz de toxicidades posteriores a la infusión.
Aquellos pacientes cuya enfermedad presente una velocidad de duplicación desmedida y que no dispongan de margen biológico suficiente para aguardar las semanas de fabricación, así como quienes padezcan enfermedades autoinmunes graves dependientes de altas dosis de inmunosupresores, podrían quedar temporalmente descartados para este procedimiento.
Efectos secundarios de la terapia CAR-T y su manejo clínico
Los efectos secundarios más relevantes durante la hospitalización son el síndrome de liberación de citocinas (SLC), que cursa con fiebre alta y bajadas de tensión arterial, y el síndrome de neurotoxicidad (ICANS), con confusión o dificultades en el habla; ambos se vigilan a diario y se tratan de inmediato con fármacos dirigidos y corticoides.
La destrucción tumoral masiva y la rápida multiplicación de las células terapéuticas en el organismo inducen la secreción de mediadores inflamatorios al torrente sanguíneo. Las unidades hematológicas aplican escalas protocolizadas de graduación clínica para identificar y tratar estos episodios:
- Síndrome de liberación de citocinas (SLC): ocurre cuando las células CAR-T activadas liberan cantidades ingentes de citocinas proinflamatorias, como la interleucina-6 (IL-6), el interferón gamma y el factor de necrosis tumoral. El cuadro se inicia como un síndrome seudogripal con escalofríos, astenia intensa y fiebre elevada, pero en fases más avanzadas puede derivar en hipotensión arterial refractaria, aumento de la permeabilidad capilar e hipoxemia marcada. Los médicos contrarrestan esta respuesta empleando bloqueadores específicos del receptor de IL-6 (como el tocilizumab), oxigenoterapia, reposición hídrica intravenosa y corticoesteroides en situaciones moderadas o graves.
- Síndrome de neurotoxicidad asociada a células efectoras inmunes (ICANS): el paso de sustancias inflamatorias a través de la barrera hematoencefálica puede desencadenar síntomas neurológicos transitorios. Estos suelen manifestarse entre el tercer y el décimo día postinfusión e incluyen alteraciones en la caligrafía, dificultad para encontrar palabras o articular frases (afasia expresiva), confusión, temblores distales, letargo y, de forma infrecuente, crisis convulsivas. El equipo médico evalúa el estado del paciente varias veces al día mediante pruebas estandarizadas de escritura y lenguaje; la dexametasona intravenosa constituye el pilar terapéutico, y los síntomas suelen revertir por completo a medida que cede la inflamación.
- Citopenias persistentes: un porcentaje notable de pacientes mantiene niveles descendidos de neutrófilos, glóbulos rojos y plaquetas durante semanas o meses como consecuencia conjunta del acondicionamiento previo y la respuesta inflamatoria celular. Esto requiere controles analíticos frecuentes, transfusiones de soporte y el uso de factores de crecimiento hematopoyético.
- Aplasia de células B e hipogammaglobulinemia: al dirigirse contra el antígeno CD19 o BCMA, las células infundidas eliminan también a los linfocitos B sanos junto con las células malignas. Como consecuencia, el organismo reduce drásticamente su producción de anticuerpos protectores. Para compensarlo, suele pautarse la reposición periódica de inmunoglobulinas por vía intravenosa o subcutánea.
- Infecciones secundarias: la inmunosupresión prolongada aumenta la susceptibilidad frente a microorganismos bacterianos, fúngicos o reactivaciones virales. Los pacientes reciben tratamiento antimicrobiano profiláctico y deben ser valorados de urgencia ante cualquier episodio de fiebre.
En caso de que aparezcan signos de alerta tras el alta hospitalaria, como fiebre igual o superior a 38,0 °C, dificultad respiratoria de instauración aguda, mareo pronunciado con hipotensión, desorientación o hematomas espontáneos, es fundamental acudir de forma urgente al hospital para su valoración en el servicio de hematología.
Recuperación tras la infusión y seguimiento a largo plazo
La recuperación inicial exige permanecer cerca del centro hospitalario (a menos de una o dos horas de trayecto) durante las primeras cuatro semanas para controlar el recuento celular y posibles complicaciones diferidas, con visitas de revisión que se extienden a lo largo de varios meses.
La rehabilitación física e inmunológica del paciente avanza a lo largo de varias etapas asistenciales bien estructuradas:
- Semanas 1 a 4 (ventana de monitorización crítica): las dos primeras semanas suelen transcurrir en la habitación del hospital. Al recibir el alta, el paciente debe alojarse en las inmediaciones del centro asistencial y contar con la compañía continua de un cuidador adulto responsable. Por precaución frente a posibles déficits neurológicos transitorios, se aconseja no conducir vehículos de motor ni manejar maquinaria pesada durante al menos ocho semanas tras la infusión.
- Meses 2 y 3 (reconstitución hematológica): los recuentos celulares periféricos tienden a normalizarse paulatinamente, aunque la inmunidad celular aún muestra debilidad. En este periodo se mantiene la profilaxis antiinfecciosa, se evitan las aglomeraciones y se restringe la ingesta de alimentos crudos o no pasteurizados.
- De 6 a 12 meses en adelante (control y respuesta tumoral): la respuesta clínica al tratamiento se comprueba de forma reglada mediante tomografía por emisión de positrones combinada con TC (PET-TC) y aspirados de médula ósea (generalmente al día 28 y a los meses 3, 6 y 12). Dado que la quimioterapia de acondicionamiento y la aplasia de células B eliminan la memoria inmunológica previa, los pacientes inician una pauta completa de revacunación entre los 6 y 12 meses posteriores a la terapia, una vez comprobada la recuperación del sistema de defensas.
Para aquellos pacientes que se desplazan fuera de su lugar de residencia o viajan desde otros países para recibir el tratamiento, el calendario clínico obliga a planificar una estancia mínima de entre seis y ocho semanas en la ciudad de destino antes de poder afrontar con seguridad un vuelo de regreso de larga distancia.
Precio de la terapia CAR-T y factores de coste
El precio de la terapia CAR-T es elevado porque cada infusión es un medicamento biológico vivo, exclusivo para un solo paciente, que requiere ingeniería genética de alta precisión, fabricación en salas blancas y hospitalización en unidades de vigilancia intensiva.
Los factores económicos que explican el coste global de esta modalidad frente a las opciones farmacológicas tradicionales comprenden diversas partidas asistenciales:
- Fabricación individualizada en salas blancas: a diferencia de los fármacos químicos de síntesis que se producen a escala industrial, cada lote de células CAR-T se sintetiza por separado a partir de los linfocitos de un único individuo. Este proceso exige infraestructuras de bioseguridad avanzadas, reactivos de grado clínico, vectores virales patentados y controles de calidad microbiológica individualizados.
- Logística criogénica internacional: el traslado de las células vivas desde el punto de aféresis hasta el centro de bioproducción y su retorno al hospital debe realizarse en contenedores criogénicos que registran la temperatura de forma continua, evitando cualquier fisura en la cadena de frío.
- Gastos de hospitalización y soporte intensivo: las estancias de una a dos semanas en habitaciones de aislamiento dotadas de monitorización telemétrica conllevan una inversión médica considerable. Si el paciente presenta grados avanzados de SLC o neurotoxicidad, puede requerir su traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para ventilación mecánica o soporte hemodinámico, lo que incrementa notablemente la factura médica final.
- Medicación complementaria de soporte: los fármacos administrados para neutralizar las complicaciones inflamatorias, como los anticuerpos monoclonales inhibidores de citocinas, y las pautas regulares de inmunoglobulinas intravenosas suponen un coste añadido relevante.
En el mercado estadounidense y en centros privados de referencia internacional, el coste de adquisición del medicamento celular suele situarse entre los 370.000 € y más de 460.000 € (equivalente a entre 400.000 y 500.000 $). Al incorporar la hospitalización previa y posterior, las pruebas complementarias, los honorarios facultativos y el hipotético paso por la UCI, el coste global asistencial supera habitualmente entre 460.000 € y 920.000 € (de 500.000 a 1.000.000 $).
En el ámbito de la terapia CAR-T en España, el Sistema Nacional de Salud cuenta con un plan de abordaje específico donde los fármacos comerciales autorizados están financiados con fondos públicos para las indicaciones aprobadas, canalizándose a través de centros de referencia designados. Asimismo, existen hospitales españoles con terapia CAR-T que han desarrollado vectores de producción propia y académica en el seno de la investigación pública. No obstante, para pacientes extranjeros o casos que recurren a la sanidad privada internacional, el acceso requiere disponer de presupuestos integrales cerrados que cubran tanto el medicamento biológico como cualquier eventualidad en cuidados críticos.
Riesgos del procedimiento y signos de alarma
La administración de terapias celulares avanzadas entraña riesgos clínicos relevantes derivados de la respuesta inflamatoria sistémica y la profunda bajada de defensas inmunológicas que pueden comprometer diversos órganos vitales.
Antes de iniciar el procedimiento, el equipo de hematología repasa de forma pormenorizada con el paciente todos los posibles riesgos asociados a la infusión. Entre las complicaciones más graves descritas destacan el fallo multiorgánico derivado de un síndrome de liberación de citocinas no controlado, el edema cerebral agudo en el contexto de un ICANS grave y las infecciones bacterianas o fúngicas invasivas facilitadas por la neutropenia y la hipogammaglobulinemia.
Asimismo, durante la fase ambulatoria es fundamental prestar atención a los siguientes signos de alarma que requieren atención médica hospitalaria urgente e inmediata:
- Fiebre repentina igual o superior a 38,0 °C.
- Dificultad para respirar, opresión en el pecho o mareo al incorporarse.
- Cambios súbitos en el comportamiento, temblores musculares, balbuceo o desorientación temporal y espacial.
- Sangrados imprevistos por encías, nariz, orina o aparición de hematomas cutáneos sin traumatismo previo.
Preguntas frecuentes
A continuación se resuelven las dudas más habituales sobre la seguridad del tratamiento, las alternativas asistenciales, los tiempos de ingreso y las estancias médicas fuera del lugar de residencia.
¿Se puede morir a causa de la terapia CAR-T?
El tratamiento puede conllevar complicaciones que pongan en riesgo la vida, si bien los protocolos actuales de manejo precoz han situado la mortalidad relacionada con la terapia en porcentajes bajos en los centros de referencia especializados. Las causas principales de fallecimiento asociadas al procedimiento son el síndrome de liberación de citocinas grave con fallo multiorgánico, el edema cerebral derivado de una neurotoxicidad de grado máximo y los cuadros de sepsis grave durante las fases de neutropenia profunda. El ingreso monitorizado, el uso de escalas de despistaje varias veces al día y la administración inmediata de antagonistas de citocinas y corticoides han permitido reducir de forma drástica la incidencia de desenlaces letales.
¿En qué se diferencia la terapia CAR-T de un trasplante autólogo de médula ósea?
El trasplante autólogo utiliza dosis muy altas de quimioterapia para erradicar las células tumorales de la médula, empleando después las células madre congeladas del propio paciente únicamente como rescate para regenerar la producción de sangre. Por el contrario, la terapia CAR-T no busca destruir la médula mediante quimioterapia masiva, sino que emplea una dosis suave de acondicionamiento para dar paso a linfocitos reprogramados genéticamente que actúan de forma activa rastreando y eliminando de manera selectiva las células malignas.
¿Cuánto tiempo suele permanecer ingresado el paciente en el hospital?
El ingreso en la unidad de terapia celular suele extenderse entre 7 y 14 días tras la infusión de las células. Este periodo permite a los especialistas controlar las constantes, vigilar la aparición de picos febriles y atajar de inmediato posibles descensos tensionales o síntomas neurológicos. Si el paciente presenta un síndrome de neurotoxicidad prolongado, infecciones intercurrentes o necesidades de oxigenoterapia, la hospitalización se prolonga hasta constatar la estabilidad completa de los órganos afectados.
¿Puede un paciente viajar al extranjero para recibir terapia CAR-T?
Es clínicamente viable desplazarse a otro país para acceder a este tratamiento, siempre que el proceso se canalice a través de un hospital terciario con amplia experiencia en terapia celular y acreditación hematológica adecuada. Puesto que el procedimiento exige completar los estudios basales, la leucaféresis, el periodo de fabricación celular, la quimioterapia preparatoria y un mínimo de cuatro semanas de observación tras la infusión, los pacientes y sus acompañantes deben contemplar una estancia global en el país de destino de entre dos y tres meses. Tras el alta definitiva, el equipo emisor debe coordinar estrechamente el seguimiento inmunológico posterior con el hematólogo del país de origen.
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