Resección hepática
Cirugía Gastrointestinal
Resección hepática se explica en la enciclopedia médica de Voumed. Los hospitales de la red de Voumed aún no han incluido este procedimiento; la asignación de hospitales deriva tu caso según su especialidad.
La resección hepática, también llamada hepatectomía, es una cirugía para extirpar la parte del hígado que contiene un tumor u otra afección. Dado que un hígado sano puede regenerarse hasta alcanzar casi su tamaño original en pocas semanas, los cirujanos pueden extirpar una gran proporción del órgano, lo que hace posible la curación de muchos tumores hepáticos. Se utiliza para cánceres hepáticos primarios, para metástasis propagadas desde otros órganos (en especial del cáncer de colon o recto) y para algunos tumores benignos y quistes. La intervención se puede realizar mediante cirugía abierta o a través de técnicas laparoscópicas y robóticas. Los pacientes viajan al extranjero para someterse a una resección hepática con el fin de acudir a equipos quirúrgicos hepatobiliares que colaboran estrechamente con oncólogos y radiólogos en casos hepáticos complejos.
Puntos clave
- La resección hepática extirpa la parte del hígado que contiene el tumor, desde una pequeña resección en cuña hasta más de la mitad del órgano, aprovechando la capacidad del remanente sano para regenerarse en pocas semanas.
- Trata metástasis hepáticas de origen colorrectal, carcinoma hepatocelular, cáncer de vías biliares intrahepáticas y algunos tumores benignos, siempre que sea posible extirpar toda la enfermedad y quede suficiente tejido hepático sano.
- Bajo anestesia general, la intervención suele durar entre 3 y 6 horas, y se lleva a cabo mediante cirugía abierta, laparoscópica o robótica según el tamaño del tumor, su localización y la magnitud de la resección.
- La mayoría de los pacientes permanece de 4 a 10 días ingresada en el hospital, recupera la energía a lo largo de 6 a 8 semanas y, por lo general, está en condiciones de viajar en avión unas 2 o 3 semanas después de la cirugía.
- Los riesgos incluyen hemorragias, fugas biliares y, tras resecciones extensas, insuficiencia hepática temporal, por lo que una planificación minuciosa del volumen y la función del hígado restante resulta fundamental para una cirugía segura.
En esta página
De un vistazo
- Anestesia
- anestesia general, a menudo con analgesia epidural u otro bloqueo regional
- Estancia hospitalaria
- alrededor de 4 a 10 días, menor tras una cirugía mínimamente invasiva
- Duración del procedimiento
- alrededor de 3 a 6 horas
- Recuperación
- alrededor de 6 a 8 semanas para retomar las actividades habituales
- Tiempo antes de volar de regreso
- por lo general, unas 2 o 3 semanas después de la cirugía, tras una evaluación de la recuperación
- Resultados visibles
- informe de anatomía patológica en 1 o 2 semanas; el hígado se regenera en el transcurso de 6 a 8 semanas
En qué consiste
El hígado se divide en ocho segmentos, cada uno con su propio aporte sanguíneo y drenaje biliar, lo que permite a los cirujanos extirpar uno o varios segmentos preservando el resto. Una resección menor extirpa una cuña o uno o dos segmentos; una resección mayor, como una hepatectomía derecha o izquierda, extirpa tres o más segmentos, y una resección ampliada extirpa aún más. El límite determinante es el remanente hepático futuro: la porción restante debe ser lo suficientemente grande y sana como para mantener el funcionamiento del organismo mientras se regenera. En un hígado normal, entre una quinta y una cuarta parte del volumen original puede ser suficiente; en un hígado afectado por cirrosis o por quimioterapia prolongada, debe quedar una fracción mayor. Tras la cirugía, las células hepáticas restantes se multiplican y el órgano recupera la mayor parte de su volumen en unas seis a ocho semanas, aunque su forma cambie. La resección hepática se planifica de forma conjunta entre cirujanos, oncólogos, radiólogos y hepatólogos.
Cuándo se recomienda
La resección hepática se recomienda cuando un tumor u otra afección se limita a una parte del hígado que puede extirparse por completo dejando suficiente tejido hepático sano. El motivo más frecuente son las metástasis de cáncer colorrectal, donde la extirpación de todos los depósitos hepáticos, a menudo combinada con quimioterapia, ofrece una oportunidad real de control a largo plazo o curación. También es uno de los tratamientos principales para el carcinoma hepatocelular en personas con buena función hepática, evaluando habitualmente si un trasplante de Hígado o una ablación serían más convenientes, así como para el colangiocarcinoma intrahepático. Asimismo, se pueden extirpar metástasis seleccionadas de otros cánceres, como los tumores neuroendocrinos. Las indicaciones benignas incluyen adenomas grandes o sintomáticos, algunos quistes y lesiones en las que no se puede descartar una neoplasia maligna. Cuando la cirrosis está avanzada o los tumores son demasiado extensos, se puede aconsejar un trasplante de Hígado, ablación, radioembolización o tratamiento sistémico, según lo determine un comité oncológico multidisciplinario.
Cómo se realiza
La resección hepática se realiza bajo anestesia general, a menudo complementada con analgesia epidural u otro bloqueo regional. Las resecciones más pequeñas en segmentos accesibles se llevan a cabo cada vez más por vía laparoscópica o robótica a través de varias incisiones pequeñas, mientras que las resecciones mayores o complejas suelen requerir una incisión abierta bajo las costillas. El cirujano examina primero la totalidad del hígado, a menudo con una sonda ecográfica colocada directamente sobre la superficie hepática, para confirmar la ubicación de los tumores y su relación con los vasos sanguíneos. Se controlan y seccionan los vasos y conductos biliares que irrigan y drenan la porción que se va a extirpar, y el tejido hepático se secciona con instrumental especializado que sella los vasos pequeños y las vías biliares a su paso. El anestesiólogo mantiene baja la presión venosa para disminuir el sangrado. Por último, se revisa la superficie de corte para descartar hemorragias o fugas biliares y se puede dejar un drenaje. La intervención suele durar entre 3 y 6 horas.
Candidatura y preparación
La candidatura depende de tres aspectos: si es posible extirpar toda la enfermedad, si quedará suficiente hígado sano y si usted se encuentra en condiciones de tolerar una cirugía mayor. Las pruebas de imagen con TC con contraste, RM específica para el hígado y, a menudo, una tomografía por emisión de positrones (PET-TC) permiten cartografiar los tumores. Los análisis de sangre y, en ocasiones, estudios de imagen especializados evalúan la función hepática, especialmente en casos de cirrosis, mientras que la volumetría por TC calcula el tamaño del futuro remanente. Si este es demasiado pequeño, la embolización de la vena porta o una cirugía en dos tiempos permiten estimular el crecimiento del hígado restante antes de la resección principal. En las metástasis de cáncer de colon o recto, con frecuencia se administra quimioterapia antes de la intervención, teniendo en cuenta su impacto en el tejido hepático. Se revisan la función cardiovascular y pulmonar, el estado nutricional, el consumo de alcohol y la presencia de diabetes; además, dejar de fumar favorece la recuperación. Los pacientes internacionales pueden enviar sus estudios de imagen e informes para una revisión multidisciplinaria que determine si la resección es viable y estime la duración aproximada de la estancia.
Recuperación y planificación de su tratamiento en el extranjero
Tras una resección mayor, es posible que pase uno o dos días en una unidad de cuidados intensivos o de cuidados intermedios mientras se monitorizan la función hepática, las analíticas de sangre y el balance de líquidos. La deambulación, los ejercicios respiratorios y la alimentación se inician de forma temprana siguiendo protocolos de recuperación optimizada. El dolor se controla con analgesia epidural, bloqueos nerviosos o medicamentos intravenosos, pasando luego a comprimidos. La estancia hospitalaria suele ser de unos 4 a 10 días, y es más breve tras una cirugía por laparoscopia. El cansancio es el síntoma principal durante varias semanas mientras el hígado se regenera, y la mayoría de las personas retoma su actividad normal en unas seis a ocho semanas. Los esfuerzos físicos intensos y el levantamiento de peso deben esperar hasta que la incisión haya cicatrizado por completo. Para su viaje, planifique permanecer en el extranjero entre dos y tres semanas después de la intervención, lo que permitirá al equipo médico confirmar su adecuada recuperación, revisar los resultados de anatomía patológica y acordar los siguientes pasos terapéuticos. Por lo general, la quimioterapia o los estudios de control pueden continuar en su país de residencia, coordinados a partir de los informes quirúrgicos y anatomopatológicos completos.
Riesgos, seguridad y resultados
La resección hepática es una intervención mayor, con riesgos que varían según la magnitud de la resección y el estado de salud del hígado. El sangrado intraoperatorio o posoperatorio es el riesgo más característico, el cual se minimiza mediante técnicas quirúrgicas y anestésicas rigurosas. En algunos pacientes puede producirse una fuga biliar a través de la superficie de corte, que habitualmente se maneja con un drenaje o una endoprótesis (stent) endoscópica. También pueden presentarse acumulaciones de líquido, infecciones de la herida o respiratorias y coágulos sanguíneos. La complicación más grave tras una resección mayor es la insuficiencia hepática poshepatectomía, en la que el remanente hepático resulta insuficiente para satisfacer las demandas del organismo; es poco frecuente si la planificación es adecuada, pero el riesgo aumenta en casos de cirrosis o tras tratamientos prolongados de quimioterapia. Los resultados a largo plazo dependen de la patología de base: muchas personas con metástasis de cáncer de colon o recto sobreviven durante años tras la resección y algunas logran la curación, aunque la recurrencia hepática es frecuente y en ocasiones puede tratarse con una nueva cirugía o con ablación. Las pruebas de imagen periódicas de seguimiento forman parte esencial de la atención médica.
Preguntas frecuentes
Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirma los detalles con el hospital que elijas.
¿Realmente vuelve a crecer el hígado?
Sí. Tras la extirpación de una parte de un hígado sano, las células restantes se multiplican y el órgano recupera la mayor parte de su volumen original en un periodo de unas seis a ocho semanas, aunque su morfología cambia. Esta capacidad de regeneración es precisamente lo que permite a los cirujanos extirpar una porción considerable de forma segura. Un hígado afectado por cirrosis o esteatosis hepática se regenera con menor eficacia, un aspecto que se considera rigurosamente durante la planificación.
¿Qué cantidad de hígado se puede extirpar?
En un hígado sano, en ocasiones se puede extirpar hasta cerca de dos tercios o más del órgano, siempre que el remanente conserve un riego sanguíneo y un drenaje biliar adecuados. Si el hígado ha recibido quimioterapia o presenta cirrosis, la porción que debe conservarse tiene que ser mayor. Los cirujanos calculan el remanente hepático futuro mediante tomografías computarizadas (TC) y, en caso necesario, recurren a la embolización de la vena porta para estimular su crecimiento antes de la cirugía.
¿Se puede realizar la resección hepática mediante cirugía mínimamente invasiva?
Muchas resecciones menores, y algunas de gran envergadura, pueden realizarse por vía laparoscópica o robótica en centros con experiencia, lo que conlleva menos dolor y una estancia hospitalaria más corta. Los tumores próximos a vasos sanguíneos principales, los de gran tamaño y las reintervenciones suelen abordarse con mayor frecuencia mediante cirugía abierta. Su cirujano le recomendará el abordaje más adecuado en función de la localización de los tumores y de la cantidad de tejido hepático que sea necesario extirpar.
¿Necesitaré también quimioterapia?
En el caso de las metástasis de cáncer colorrectal, la quimioterapia se suele administrar antes de la cirugía, después de ella o en ambas fases, con el fin de reducir el tamaño de los tumores, comprobar su respuesta y disminuir el riesgo de recurrencia. Para el cáncer hepático primario, la quimioterapia se emplea con menor frecuencia, aunque en casos seleccionados pueden aplicarse otros tratamientos sistémicos. El equipo multidisciplinario adapta el plan de forma individualizada, y la terapia posterior a la cirugía habitualmente puede recibirse en su lugar de residencia.
¿Cuánto tiempo debería planificar para mi estancia en el extranjero?
La mayoría de las personas programa una estancia de unas tres semanas en total: unos días iniciales para la valoración previa, de cuatro a diez días de ingreso hospitalario y un periodo adicional de alojamiento en las inmediaciones hasta que el equipo médico confirme una recuperación favorable y evalúe el informe de anatomía patológica. Si se trata de una resección en dos tiempos o si surgen complicaciones, la estancia será más prolongada y podría requerirse un segundo viaje. Se recomienda encarecidamente viajar con un acompañante.
¿Cuál es la diferencia entre la resección hepática y un trasplante de Hígado?
La resección extirpa únicamente la porción enferma de su propio hígado y depende de la capacidad del remanente para regenerarse. Un trasplante de Hígado sustituye el órgano completo por el de un donante y se considera principalmente cuando la cirrosis está avanzada o un tumor hepático primario no puede extirparse con seguridad. A algunos pacientes con carcinoma hepatocelular se les evalúa para ambas opciones, y un equipo especializado sopesa cuál de ellas resulta más conveniente.
¿Qué seguimiento es necesario tras la cirugía?
El seguimiento suele requerir análisis de sangre (incluidos marcadores tumorales cuando corresponde) y estudios por TC o RM cada pocos meses durante los primeros años, y posteriormente con menor frecuencia. Estas revisiones buscan detectar a tiempo una posible recurrencia en el hígado o en otras zonas, la cual a veces puede tratarse nuevamente con cirugía o ablación. Por lo general, los estudios de imagen pueden realizarse en su lugar de residencia y enviarse a su equipo quirúrgico para una revisión a distancia.
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