Estimulación de la médula espinal

Neurología y Neurocirugía

Estimulación de la médula espinal se ofrece en 1 hospital de 1 ciudad de la red de Voumed.

1 hospital ofrece este procedimiento en 1 país a través de la red de Voumed.

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La estimulación de la médula espinal trata el dolor neuropático crónico mediante un pequeño dispositivo implantado que envía impulsos eléctricos suaves a la médula espinal. Se colocan electrodos delgados en el espacio situado justo por fuera de la cubierta de la médula espinal, en el segmento que transmite las señales dolorosas, y se conectan a un generador implantado bajo la piel. Los impulsos modifican la forma en que se procesan las señales de dolor antes de que lleguen al cerebro, de modo que el dolor se reduce en lugar de enmascararse con medicamentos. Su característica distintiva es que se prueba antes de tomar una decisión definitiva: casi todos los pacientes pasan por un período de prueba de varios días con electrodos temporales, y el sistema permanente solo se implanta si la prueba proporciona un alivio claro.

Puntos clave

  • La estimulación de la médula espinal coloca electrodos delgados en el espacio epidural y un pequeño generador bajo la piel, administrando impulsos que reducen la percepción del dolor neuropático.
  • Se utiliza para el dolor neuropático persistente que no ha respondido a medicamentos, infiltraciones, Fisioterapia y, cuando corresponde, a nuevas cirugías, con mayor frecuencia en dolores de pierna y espalda tras una cirugía de columna.
  • La prueba con electrodos temporales dura entre 3 y 7 días aproximadamente, y el sistema permanente se implanta solo si el dolor disminuye alrededor de la mitad o más.
  • La implantación dura aproximadamente entre 1 y 2 horas, suele realizarse de forma ambulatoria o con una noche de ingreso, y el dispositivo se programa y ajusta durante las semanas posteriores.
  • El estimulador controla el dolor en lugar de curar la afección subyacente, y funciona mejor como parte de un plan que incluye actividad física, Fisioterapia y una reducción progresiva de los analgésicos.
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De un vistazo

Anestesia
anestesia local con sedación para la prueba; sedación o anestesia general para el implante
Estancia hospitalaria
procedimiento ambulatorio o una noche de estancia
Duración del procedimiento
unos 30 a 60 minutos para la prueba; entre 1 y 2 horas aproximadamente para el implante
Recuperación
actividad ligera en pocos días; evitar agacharse, levantar peso o girar el torso durante unas 6 semanas mientras los electrodos se fijan
Tiempo antes de viajar en avión
habitualmente entre 2 y 3 semanas si la prueba y el implante se realizan en el mismo viaje
Resultados visibles
el alivio del dolor se percibe durante la prueba; la programación se perfecciona durante los primeros 1 a 3 meses

Qué es

El sistema consta de tres partes. Uno o dos electrodos, cada uno con una hilera de pequeños contactos, se ubican en el espacio epidural en la parte posterior del canal medular, colocados al nivel que corresponde a la región dolorosa. Un generador de impulsos, del tamaño aproximado de una caja de cerillas pequeña y con una batería en su interior, se implanta bajo la piel, generalmente en la parte superior del glúteo o en el flanco. Un mando a distancia o una aplicación para teléfono inteligente permite al usuario encender y apagar el sistema, así como elegir entre distintos programas. Se dispone de diferentes patrones de estimulación: la estimulación tradicional sustituye el dolor por un leve hormigueo llamado parestesia, mientras que los patrones de alta frecuencia y en ráfagas (burst) actúan sin generar ninguna sensación. Los generadores pueden ser recargables, con una duración de muchos años, o no recargables, que se reemplazan mediante un procedimiento breve cuando se agota la batería.

Cuándo se recomienda

La indicación más clara es el dolor neuropático persistente en las piernas, con o sin dolor de espalda, que continúa tras una cirugía de columna, a veces denominado síndrome de cirugía de espalda fallida o síndrome de dolor espinal persistente. Otras indicaciones establecidas son el síndrome de dolor regional complejo, la neuropatía diabética dolorosa en los pies, el dolor neuropático tras una lesión o cirugía de un nervio periférico y la angina de pecho que no se puede aliviar mediante stents, baipás o medicamentos. Se considera cuando el dolor ha durado más de seis meses, cuando limita la función diaria y cuando se han probado medicamentos, infiltraciones, Fisioterapia y manejo psicológico del dolor sin obtener resultados suficientes. No debe existir ninguna otra opción quirúrgica que resuelva la causa, ni infecciones activas ni trastornos psicológicos importantes no tratados, y la persona debe ser capaz de manejar un dispositivo recargable o acudir a las citas para el reemplazo de la batería.

Cómo se realiza

El tratamiento consta de dos fases. En la prueba, el paciente se recuesta boca abajo bajo anestesia local con sedación ligera, y se utiliza una aguja para acceder al espacio epidural bajo guía fluoroscópica. Se introducen uno o dos electrodos temporales hasta el nivel deseado, a menudo con el paciente lo suficientemente despierto para confirmar que la estimulación cubre la zona dolorosa. Los electrodos se fijan a la piel, se conectan a un generador externo y se mantienen colocados durante varios días mientras el paciente continúa con sus actividades cotidianas habituales y registra sus niveles de dolor y funcionalidad. Si la prueba resulta exitosa, los electrodos se retiran y, en un segundo procedimiento, se colocan los electrodos permanentes por la misma vía o, si se requiere un electrodo tipo placa más ancho, a través de una pequeña abertura en el hueso del arco vertebral. Se crea un bolsillo bajo la piel, se coloca y conecta el generador, y se cierran las incisiones. El implante permanente suele realizarse bajo sedación o anestesia general y dura aproximadamente entre 1 y 2 horas.

Candidatura y preparación

La evaluación es multidisciplinaria. Incluye la revisión del diagnóstico y de los tratamientos previos por parte de un especialista en dolor, estudios por imágenes de la columna, una evaluación psicológica de las expectativas, el estado de ánimo y las estrategias de afrontamiento, así como un control de los factores de riesgo de infección, entre ellos el control de la diabetes, el estado de la piel y la salud bucodental. Los medicamentos anticoagulantes o antiagregantes se suspenden bajo indicación médica, ya que el sangrado en el espacio epidural es el riesgo más grave. La anticoagulación, la inmunodepresión y las infecciones activas retrasan el procedimiento. Se informa a los pacientes de que el objetivo es una reducción significativa del dolor y una mejora en la funcionalidad, no la eliminación total del dolor, y que la reducción de opioides suele formar parte del plan. En el caso de los pacientes internacionales, las imágenes, los antecedentes terapéuticos y la lista de medicación pueden revisarse con antelación, y la prueba y el implante se programan juntos para que ambos se realicen en una sola visita.

Recuperación y planificación de su tratamiento en el extranjero

El período de prueba se realiza fuera del hospital, moviéndose con normalidad, para poder valorar el efecto en las actividades cotidianas reales. Tras el implante permanente, las heridas presentan molestias durante aproximadamente una semana y existe una restricción estricta para agacharse, levantar peso y girar el torso durante unas seis semanas, a fin de evitar que los electrodos se desplacen antes de que el tejido cicatricial los fije. El dispositivo se enciende y se programa a los pocos días, y la programación se ajusta en varias visitas durante los primeros uno a tres meses para encontrar los parámetros que proporcionen el mejor alivio. La conducción de vehículos se reanuda una vez que el paciente se sienta cómodo y con la estimulación adaptada para ello. La Fisioterapia y la actividad física progresiva se inician en cuanto las heridas lo permitan, y la medicación se reduce de forma gradual y bajo supervisión. Para el tratamiento en el extranjero, el plan habitual consiste en una estancia de unas 2 a 3 semanas para abarcar la prueba, el implante y las primeras sesiones de programación, pudiendo realizarse los ajustes posteriores a distancia o en un centro local.

Riesgos, seguridad y resultados

Los problemas más frecuentes son de tipo técnico más que médico: un electrodo puede desplazarse, de modo que la estimulación deje de cubrir la zona dolorosa y requiera una recolocación, o bien puede fracturarse un conector o un electrodo. La infección del implante ocurre en un porcentaje pequeño de casos y puede hacer necesaria la retirada del sistema. El sangrado en el espacio epidural es poco frecuente, pero constituye el motivo del manejo riguroso de los anticoagulantes, ya que puede comprimir la médula espinal. Otros riesgos incluyen dolor en el bolsillo del generador, seroma, estimulación no deseada en la pared torácica o el abdomen y pérdida de eficacia a lo largo del tiempo, lo cual afecta a una proporción de usuarios. Las exploraciones por resonancia magnética (RM) son posibles con los sistemas modernos bajo condiciones específicas, mientras que la diatermia no está permitida. Cuando la selección de candidatos es rigurosa y la prueba ha sido favorable, la mayoría de los pacientes implantados refieren una disminución sustancial del dolor, mejor descanso nocturno y una mayor funcionalidad, y muchos reducen sus analgésicos. El dispositivo no trata la afección de la columna subyacente, y los resultados se controlan y reprograman con el paso de los años.

Preguntas frecuentes

Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirme los detalles con el hospital que elija.

¿Sentiré la estimulación?

Depende del programa. La estimulación tradicional produce un ligero hormigueo que sustituye al dolor, el cual la mayoría de las personas encuentra cómodo y ajustable. Los programas de alta frecuencia y en ráfagas (burst) proporcionan alivio sin producir ninguna sensación. Su equipo médico configurará los programas durante el período de prueba para que usted sepa qué esperar antes de que se implante nada definitivo.

¿Qué sucede si la prueba no funciona?

Los electrodos temporales simplemente se retiran en la consulta; no se implanta nada y no queda ningún cambio permanente. Precisamente por este motivo existe la prueba: evita un implante permanente en personas que no obtendrían beneficio.

¿Dónde se coloca la batería y cuánto tiempo dura?

El generador se ubica bajo la piel, habitualmente en la parte superior del glúteo o en el flanco, donde no resulta visible bajo la ropa. Los dispositivos recargables se cargan a través de la piel y pueden durar muchos años; los no recargables se sustituyen mediante un procedimiento breve cuando se agota la batería.

¿Podré hacerme una resonancia magnética después?

Los sistemas modernos están diseñados para permitir la realización de estudios de resonancia magnética (RM) bajo condiciones determinadas, que a menudo se limitan a ciertas regiones corporales y potencias del equipo. Se le entrega una tarjeta de identificación del dispositivo que detalla exactamente lo que está permitido, la cual debe mostrarse antes de cualquier exploración.

¿Podré dejar mis analgésicos?

Muchas personas reducen sus medicamentos de forma sustancial, y la disminución de opioides suele ser un objetivo explícito del programa. Este proceso se lleva a cabo de manera gradual y bajo supervisión médica una vez que el dispositivo esté funcionando, nunca de forma brusca.

¿Hay actividades que deba evitar?

Durante unas seis semanas tras la implantación, se restringen movimientos como agacharse, girar el torso, levantar peso y estirarse por encima de la cabeza, para que los electrodos permanezcan en su sitio. Con posterioridad, la mayoría de las actividades no tienen restricciones, aunque los deportes de contacto y cualquier procedimiento que implique diatermia deben consultarse con su equipo médico.

¿Cómo es el seguimiento una vez que regrese a casa?

Usted regresa con la tarjeta del dispositivo, los programas configurados y las instrucciones para el mando. Muchos sistemas permiten la reprogramación remota y el seguimiento por videoconsulta, y un centro local de dolor puede asumir las revisiones de rutina. El reemplazo de la batería y cualquier eventualidad con los electrodos se planifican con el equipo que realizó el implante.

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