Cirugía de tiroides
Cirugía General
Cirugía de tiroides se ofrece en 3 hospitales de 2 ciudades de la red de Voumed.
3 hospitales ofrecen este procedimiento en 2 países a través de la red de Voumed; 2 de ellos cuentan con la acreditación JCI.
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La Cirugía de tiroides extirpa parte o la totalidad de la tiroides, la glándula con forma de mariposa situada en la base del cuello que regula el ritmo del metabolismo corporal. Se realiza ante la presencia de nódulos que pueden ser cancerosos, un bocio que ha crecido lo suficiente como para comprimir la tráquea o el esófago, una glándula hiperactiva que no ha respondido a los medicamentos o al yodo radiactivo, y en casos de cáncer de tiroides confirmado. En el mismo campo quirúrgico se encuentran también las cuatro glándulas paratiroides, que controlan el calcio, por lo que las operaciones de paratiroides las llevan a cabo los mismos especialistas. La cirugía moderna de tiroides es un procedimiento de gran precisión que se realiza cerca de los nervios que mueven las cuerdas vocales, y se monitoriza, planifica y efectúa de forma creciente a través de incisiones más pequeñas u ocultas.
Puntos clave
- La cirugía de tiroides extirpa un lóbulo, la glándula completa o la glándula junto con los ganglios linfáticos del cuello, según el motivo de la intervención.
- Se recomienda ante la sospecha o confirmación de cáncer, por un nódulo o bocio que causa síntomas compresivos, por una glándula hiperactiva no apta para otros tratamientos y por enfermedades paratiroideas que elevan el calcio en sangre.
- La operación se realiza bajo anestesia general, suele durar entre 1 y 3 horas, y el nervio de las cuerdas vocales se monitoriza eléctricamente durante todo el procedimiento.
- La mayoría de los pacientes permanecen una noche ingresados, regresan a casa con una pequeña cicatriz en un pliegue del cuello y se reincorporan al trabajo ligero en unas 1 a 2 semanas.
- Si se extirpa toda la glándula, se toma hormona tiroidea a diario de por vida y la dosis se ajusta mediante análisis de sangre hasta que se estabiliza.
En esta página
De un vistazo
- Anestesia
- anestesia general con monitorización nerviosa
- Estancia hospitalaria
- habitualmente una noche, en ocasiones dos
- Duración del procedimiento
- alrededor de 1 a 3 horas
- Recuperación
- actividad ligera en pocos días; trabajo ligero en unas 1 a 2 semanas
- Tiempo antes de volar de regreso
- generalmente entre 7 y 10 días, tras la revisión de la herida y los resultados de calcio y hormonas
- Resultados visibles
- los síntomas de compresión mejoran de inmediato; la cicatriz se atenúa a lo largo de 6 a 12 meses
En qué consiste
La intervención recibe su nombre según la cantidad de glándula extirpada. Una hemitiroidectomía, o lobectomía, retira una mitad y conserva la otra para que continúe produciendo hormonas. Una tiroidectomía total extirpa toda la glándula, y una casi total deja solo un pequeño remanente de tejido. Cuando hay presencia de cáncer, el cirujano también puede extirpar los ganglios linfáticos del compartimento central del cuello o del área lateral, lo que se conoce como vaciamiento o disección cervical. La paratiroidectomía extirpa una o más de las pequeñas glándulas paratiroides situadas detrás de la tiroides cuando producen hormona paratiroidea en exceso y elevan el calcio en sangre. El acceso habitual es a través de una incisión transversal corta situada en un pliegue natural en la parte baja del cuello. Algunos centros ofrecen abordajes de acceso remoto que ocultan la incisión por completo, trabajando a través de la axila, detrás de la oreja o por la boca, a menudo mediante un robot quirúrgico o un endoscopio.
Cuándo se recomienda
La cirugía se recomienda cuando la biopsia de un nódulo muestra cáncer o resulta sospechosa o indeterminada; cuando un nódulo o bocio es grande y genera sensación de presión, dificultad para respirar al acostarse, cambios en la voz o dificultad para tragar; y cuando el bocio se extiende por detrás del esternón. También se indica ante un hipertiroidismo por enfermedad de Graves o bocio multinodular tóxico cuando los fármacos antitiroideos no han funcionado o no se toleran y el yodo radiactivo no es adecuado, como ocurre durante un embarazo planificado o con afectación ocular significativa. La cirugía paratiroidea se recomienda en el hiperparatiroidismo primario que causa niveles elevados de calcio acompañados de cálculos renales, pérdida de densidad ósea o síntomas, e incluso en pacientes jóvenes sin síntomas. Los nódulos pequeños, benignos y asintomáticos suelen mantenerse en observación en lugar de extirparse.
Cómo se realiza
La evaluación previa a la cirugía incluye una ecografía detallada de la glándula y de los ganglios del cuello, una biopsia por punción cuando esté indicada, análisis de sangre para la función tiroidea y, en caso de patología paratiroidea, niveles de calcio y hormona paratiroidea, así como frecuentemente una exploración de las cuerdas vocales. Bajo anestesia general, el cirujano realiza una incisión transversal corta, separa los músculos pretiroideos en la línea media y expone la glándula. Se identifican y protegen los dos nervios laríngeos recurrentes, que mueven las cuerdas vocales, y la rama externa del nervio laríngeo superior, que modula el tono de la voz, comprobando su función mediante monitorización nerviosa intraoperatoria. Las glándulas paratiroides se identifican y preservan con su irrigación sanguínea siempre que la intervención lo permita; una glándula que pierda su riego puede reimplantarse en un músculo del cuello. Los vasos sanguíneos pequeños se sellan con dispositivos de energía, se extirpa la pieza quirúrgica y, en cirugías oncológicas, se limpian los ganglios pertinentes. La herida se cierra con una sutura intradérmica fina o adhesivo tisular, en ocasiones sobre un pequeño drenaje. La intervención suele durar entre 1 y 3 horas.
Candidatura y preparación
La preparación depende del motivo de la intervención. Si existe hipertiroidismo, la función tiroidea se controla previamente con medicamentos para evitar una liberación masiva de hormonas durante la anestesia. Se revisan las pruebas de imagen para planificar el alcance de la cirugía, y en las patologías paratiroideas se utiliza un estudio de localización, como una gammagrafía con sestamibi combinada con tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT-TC) o una TC en cuatro dimensiones, para identificar la glándula afectada. El déficit de vitamina D se corrige de antemano, ya que incrementa la probabilidad de presentar niveles bajos de calcio tras la operación. Análisis de sangre rutinarios y, en pacientes de mayor edad, un electrocardiograma confirman la aptitud para la anestesia. Los medicamentos anticoagulantes o antiagregantes se ajustan según la pauta médica. Para los pacientes internacionales, las ecografías, los resultados de biopsias y los análisis de sangre pueden evaluarse de forma remota, repitiendo la ecografía y la revisión de cuerdas vocales a su llegada.
Recuperación y planificación de su tratamiento en el extranjero
La mayoría de las personas pasan una noche en el hospital. La garganta suele sentirse irritada y el cuello rígido durante unos días, y la voz a menudo está un poco cansada o ronca al principio. Se mide el calcio tras una tiroidectomía total, ya que las glándulas paratiroides pueden sufrir un aturdimiento temporal, y se administran suplementos de calcio y vitamina D si los niveles descienden, generalmente durante unas semanas. El tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea se inicia antes del alta cuando se ha extirpado toda la glándula. La herida se revisa aproximadamente a la semana y se retira el apósito. La mayoría de los pacientes retoman el trabajo ligero en 1 o 2 semanas y la actividad completa en unas 3 a 4 semanas, evitando levantar objetos pesados durante quince días. Para un tratamiento en el extranjero, planifique una estancia de unos 7 a 10 días para poder revisar la herida, analizar el informe anatomopatológico y confirmar la estabilidad del calcio y las hormonas antes de volar. Los análisis de tiroides se repiten en su lugar de residencia a las 6 u 8 semanas para ajustar la dosis.
Riesgos, seguridad y resultados
En manos experimentadas, la cirugía de tiroides es un procedimiento seguro y los riesgos graves son poco frecuentes. La ronquera transitoria o la fatiga vocal afectan a una minoría y suelen resolverse en cuestión de semanas o meses; los cambios permanentes en la voz por lesión del nervio laríngeo recurrente son raros, y se utiliza la monitorización nerviosa para reducir aún más esta posibilidad. El descenso temporal del calcio tras la extirpación de toda la glándula es relativamente habitual y provoca hormigueo en los dedos y alrededor de la boca, lo cual se trata con suplementos; el déficit permanente de calcio que requiera tratamiento de por vida es infrecuente. Otros riesgos incluyen el sangrado en el cuello, que es poco común pero requiere atención inmediata y justifica la noche de ingreso, la infección de la herida y la formación de una cicatriz engrosada en personas con predisposición. Se requiere hormona tiroidea de por vida tras una tiroidectomía total, y aproximadamente una de cada cinco personas también necesita suplementación hormonal tras la extirpación de un solo lóbulo. Cuando la cirugía se lleva a cabo por síntomas de compresión o por una glándula hiperactiva, el alivio es predecible, y los resultados para el cáncer de tiroides diferenciado tratado quirúrgicamente son generalmente muy favorables.
Preguntas frecuentes
Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirme los detalles con el hospital que elija.
¿Tendré que tomar pastillas durante el resto de mi vida?
Si se extirpa toda la tiroides, sí: una pastilla diaria de hormona tiroidea, tomada en ayunas, sustituye la función que realizaba la glándula. La dosis se ajusta mediante análisis de sangre durante los primeros meses y luego se mantiene estable. Tras la extirpación de un solo lóbulo, la mitad restante suele ser suficiente, aunque algunas personas aún necesitan tratamiento sustitutivo.
¿Cambiará mi voz?
Es común notar la voz cansada, ronca o ligeramente más débil durante unas semanas, lo cual remite espontáneamente. Los cambios permanentes son raros, y los nervios que controlan las cuerdas vocales se identifican y monitorizan eléctricamente durante la operación para protegerlos. Los cantantes y profesionales de la voz deben indicarlo previamente para que el plan quirúrgico lo contemple.
¿Qué tan visible será la cicatriz?
La incisión es corta y se sitúa en un pliegue natural de la parte inferior del cuello, donde suele atenuarse hasta convertirse en una línea fina a lo largo de 6 a 12 meses. La protección solar y el cuidado de la cicatriz contribuyen a este proceso. Cuando es necesario ocultar la incisión por completo, algunos centros ofrecen abordajes a través de la axila, detrás de la oreja o por vía transoral.
¿Es diferente la cirugía por cáncer de tiroides?
Los principios son los mismos, pero la extensión es mayor: habitualmente se extirpa toda la glándula y se limpian los ganglios linfáticos del compartimento central o lateral del cuello cuando las pruebas de imagen o la biopsia muestran afectación. En casos seleccionados puede indicarse tratamiento posterior con yodo radiactivo, administrándose entonces la hormona tiroidea a una dosis ajustada para tal fin.
¿Se puede realizar la operación sin una incisión en el cuello?
Las técnicas transorales y de acceso remoto sitúan la incisión en la axila, detrás de la oreja o por dentro del labio inferior para que no quede ninguna cicatriz visible en el cuello. Estas opciones son adecuadas para pacientes seleccionados con glándulas de menor tamaño y diagnósticos específicos, requieren más tiempo y no son apropiadas para bocios voluminosos o cánceres extensos.
¿Cómo se trata un problema en las paratiroides?
Si en las pruebas de imagen se localiza una única glándula paratiroides hiperactiva, esta puede extirparse mediante una pequeña incisión dirigida, a menudo con un análisis de sangre intraoperatorio que confirma el descenso en el nivel hormonal. Cuando las cuatro glándulas están aumentadas de tamaño, se requiere una intervención más extensa. El calcio se monitoriza de cerca tras la cirugía.
¿Cómo funciona el seguimiento una vez que regrese a casa?
Usted recibirá el alta con el informe anatomopatológico, la pauta de su dosis hormonal y un calendario de análisis de sangre. La función tiroidea suele revisarse a las 6 u 8 semanas y luego de forma periódica con un médico en su lugar de residencia, compartiendo los resultados para su evaluación. En caso de cáncer, se añaden a este control una ecografía de cuello y un análisis de tiroglobulina en sangre.
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