Neonatología

Neonatología está disponible en 2 hospitales de 1 ciudad de la red de Voumed.

2 hospitales brindan atención en esta especialidad en 1 país a través de la red de Voumed; 2 de ellos cuentan con la acreditación JCI.

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La neonatología es la especialidad que atiende a los recién nacidos, en especial a aquellos que nacen de forma prematura, con bajo peso o enfermos. Los neonatólogos dirigen las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN), donde los bebés reciben asistencia respiratoria, alimentación por sonda o vía intravenosa, tratamiento para infecciones e ictericia, así como una monitorización rigurosa del cerebro, el corazón y el crecimiento. Asimismo, coordinan la atención con cirujanos y otros especialistas cuando el recién nacido presenta una afección que requiere una intervención quirúrgica. Para las familias internacionales, la neonatología resulta relevante en dos situaciones principales: un parto planificado en el extranjero cuando una ecografía prenatal o un embarazo de alto riesgo sugieren que el bebé podría requerir cuidados intensivos, y una segunda opinión experta sobre el diagnóstico o el plan terapéutico de un recién nacido. El recién nacido en estado crítico debe ser atendido en el centro donde se encuentre, ya que un traslado de urgencia no constituye un motivo para viajar.

Puntos clave

  • La neonatología abarca la atención de los recién nacidos desde el parto, con un enfoque prioritario en bebés prematuros, dificultades respiratorias y de alimentación, infecciones, ictericia, lesiones cerebrales perinatales y afecciones detectadas antes del nacimiento.
  • Las unidades neonatales se organizan por niveles, desde cuidados especiales para bebés que requieren un apoyo moderado hasta cuidados intensivos para los más pequeños y enfermos, y dicho nivel debe ajustarse a las necesidades previstas del bebé.
  • Cuando una ecografía prenatal detecta una anomalía, planificar el parto en un hospital con una unidad neonatal adecuada y un equipo quirúrgico puede evitar un traslado urgente tras el nacimiento.
  • Un recién nacido enfermo o muy prematuro debe recibir tratamiento en el lugar donde se encuentre, ya que el traslado conlleva riesgos; por ello, desplazarse se contempla sobre todo en partos planificados, segundas opiniones y revisiones posteriores.
  • La atención continúa mucho después del alta hospitalaria, mediante controles del crecimiento, la visión, la audición y el desarrollo que las familias suelen poder organizar cerca de su domicilio con un plan por escrito del equipo de neonatología.
En esta página

De un vistazo

Pruebas y procedimientos habituales
soporte respiratorio desde oxígeno hasta ventilación mecánica, tratamiento con surfactante, fototerapia para la ictericia, hipotermia terapéutica, ecografía craneal, cribado de retinopatía, y pruebas auditivas y de la gota de sangre en recién nacidos
Motivos frecuentes para viajar
parto planificado con disponibilidad de cuidados intensivos neonatales, segunda opinión experta sobre el diagnóstico de un recién nacido, cirugía coordinada para una afección detectada antes del nacimiento
Duración habitual de la visita o estancia
desde unos pocos días en cuidados especiales hasta varias semanas o meses en cuidados intensivos, según el grado de prematuridad y la gravedad del bebé
Anestesia
por lo general ninguna, ya que la mayor parte de la atención es médica; solo se recurre a la anestesia cuando el bebé precisa cirugía o determinados procedimientos
Primer paso habitual
revisión a distancia de las ecografías del embarazo, los antecedentes maternos o el historial del bebé, seguida de una consulta con el equipo de neonatología

Descripción general

En cuestión de minutos, un recién nacido se adapta de la vida intrauterina a respirar aire, mantener la temperatura corporal y alimentarse. La mayoría de los bebés lo consigue sin ayuda, pero algunos necesitan asistencia, especialmente los nacidos antes de las 37 semanas, aquellos con bajo peso al nacer y los afectados por infecciones, falta de oxígeno durante el parto o afecciones congénitas. La neonatología es la rama de la pediatría dedicada a estos bebés. Las unidades neonatales se clasifican por niveles: cuidados especiales para bebés que requieren monitorización, alimentación por sonda o un soporte leve; cuidados intermedios para quienes precisan mayor ayuda respiratoria; y cuidados intensivos completos para los bebés más pequeños y en estado más grave, incluidos aquellos con ventilación mecánica. El equipo neonatal está integrado por neonatólogos, enfermeros especialistas, dietistas y terapeutas, y colabora con obstetras antes del parto y, posteriormente, con cirujanos pediátricos, cardiólogos y otros especialistas. Se promueve que los progenitores participen activamente en el cuidado diario.

Afecciones y subespecialidades

La prematuridad es la causa más frecuente de ingreso neonatal. Los bebés nacidos antes de término pueden presentar pulmones inmaduros, lo que causa el síndrome de dificultad respiratoria, además de problemas para regular la temperatura, alimentarse y combatir infecciones. Los bebés muy prematuros también pueden sufrir hemorragias cerebrales, una afección intestinal grave denominada enterocolitis necrosante, enfermedad pulmonar crónica y retinopatía del prematuro, un trastorno ocular que requiere revisiones periódicas. Por su parte, los recién nacidos a término pueden requerir atención por ictericia, hipoglucemia, infecciones o problemas respiratorios. La encefalopatía hipóxico-isquémica, una lesión cerebral originada por la falta de oxígeno en el parto, se trata mediante enfriamiento corporal en las primeras horas de vida. Los bebés con afecciones detectadas en la etapa prenatal, como cardiopatías congénitas, hernia diafragmática u obstrucciones intestinales, son estabilizados por el equipo neonatal antes y después de una intervención quirúrgica. Entre las áreas de especial dedicación destacan la neurología neonatal, la nutrición neonatal y el seguimiento del neurodesarrollo en niños que requirieron cuidados intensivos.

Tratamientos y procedimientos habituales

El soporte respiratorio abarca desde oxígeno adicional mediante cánulas nasales hasta CPAP, que mantiene los pulmones abiertos suavemente mediante presión de aire, y ventilación mecánica para aquellos que no pueden respirar de forma adecuada por sí mismos. El surfactante, una sustancia de la que carecen los pulmones inmaduros, puede administrarse directamente en la vía aérea. La nutrición se inicia por vía intravenosa cuando resulta necesario y avanza hacia la leche materna o de fórmula por sonda, para pasar después al pecho o al biberón. La ictericia se trata con fototerapia mediante una luz azul especial, y los casos graves pueden requerir una exanguinotransfusión. Las infecciones se tratan con antibióticos. La hipotermia terapéutica enfría el cuerpo del bebé hasta situarlo entre unos 33 y 34 grados Celsius durante 72 horas para reducir las lesiones cerebrales tras la falta de oxígeno, y debe iniciarse en las primeras 6 horas de vida. La retinopatía que precisa tratamiento se aborda con láser o inyecciones oculares. Si se requiere una cirugía, el equipo de neonatología planifica el momento oportuno junto con los cirujanos pediátricos.

Diagnóstico y tecnología

La monitorización en una unidad neonatal es continua: la frecuencia cardíaca, la respiración, los niveles de oxígeno y la temperatura se controlan junto a la cuna. Los análisis de sangre evalúan la glucosa, los marcadores de infección, la bilirrubina y los gases sanguíneos a partir de muestras mínimas. La ecografía craneal, realizada a la cabecera mediante la fontanela, busca hemorragias u otras alteraciones cerebrales, mientras que la RM se emplea cuando se necesita mayor nivel de detalle, por ejemplo tras la terapia de hipotermia. Un registro simplificado de la actividad cerebral, denominado EEG integrado por amplitud, vigila la aparición de convulsiones en bebés con riesgo. La ecocardiografía evalúa la función y estructura cardíacas. Los prematuros se someten a exámenes oftalmológicos periódicos para descartar retinopatía, y a todo recién nacido se le debe realizar un cribado auditivo y metabólico mediante la prueba de la gota de sangre. Las incubadoras, respiradores y lámparas de fototerapia están adaptados a pacientes de muy bajo peso, y las medidas para el control de infecciones son estrictas, por lo que se enseña a los progenitores a higienizarse las manos y manipular a su bebé con suma precaución.

Qué esperar como paciente internacional

Las familias rara vez viajan para recibir atención neonatal después del nacimiento, ya que un recién nacido enfermo debe ser atendido donde se encuentre, debiendo ser el traslado decidido y gestionado por el equipo médico local. El viaje tiene sentido en dos situaciones. La primera es un parto planificado: si una ecografía gestacional revela una afección que requerirá cirugía o cuidados intensivos, o si se trata de un embarazo de alto riesgo, la madre puede viajar con la debida antelación para dar a luz donde haya una unidad neonatal adecuada y un equipo quirúrgico disponible. Las aerolíneas aplican restricciones para volar en etapas avanzadas de la gestación, por lo que conviene planificar el traslado con su obstetra. La segunda es la solicitud de una segunda opinión, en la que el equipo evalúa a distancia los informes y pruebas de imagen del bebé. Si su hijo precisa cuidados intensivos, prevea una estancia de semanas a meses y organice el alojamiento, la documentación de nacimiento y pasaporte del bebé, y el viaje de regreso.

Preguntas frecuentes

Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirma los detalles con el hospital que elijas.

¿Conviene viajar con un recién nacido enfermo para que reciba tratamiento?

Por lo general, no. El traslado de un recién nacido enfermo o muy prematuro conlleva un riesgo real, y el bebé debe ser estabilizado y tratado donde se encuentre. Si se precisa una atención más especializada en otro centro, el traslado constituye una decisión médica que toma el equipo a cargo y que lleva a cabo un servicio especializado de transporte neonatal. Lo que las familias sí pueden hacer es solicitar una segunda opinión a distancia, para que los especialistas revisen el historial clínico y asesoren al equipo médico local.

¿Puedo planificar el parto en el extranjero si mi bebé podría necesitar cuidados intensivos?

Sí, este es el principal motivo por el que las familias viajan en el ámbito de la atención neonatal. Si una ecografía muestra una afección que precisará tratamiento poco después de nacer, o si se trata de un embarazo de alto riesgo, dar a luz en un centro que disponga de una unidad neonatal adecuada y de un equipo quirúrgico evita un traslado posterior. Conviene coordinarlo con suficiente antelación con su obstetra, ya que las aerolíneas restringen los viajes al final del embarazo y es posible que deba llegar varias semanas antes de la fecha prevista para el parto.

¿Qué significan los niveles de las unidades de cuidados intensivos neonatales?

Las unidades neonatales se clasifican según el nivel de complejidad asistencial que ofrecen. Los cuidados especiales atienden a bebés que requieren monitorización, alimentación por sonda o un aporte leve de oxígeno. Los cuidados intermedios prestan asistencia a bebés que necesitan un soporte mayor, como CPAP. Los cuidados intensivos propiamente dichos atienden a los recién nacidos más pequeños y graves, incluidos los que precisan ventilación mecánica o se recuperan de una intervención quirúrgica. Al planificar el parto, asegúrese de que el nivel de la unidad se corresponda con las necesidades previstas de su bebé.

¿En qué consiste la terapia de enfriamiento?

La terapia de enfriamiento, o hipotermia terapéutica, es un tratamiento destinado a bebés que pueden haber sufrido una lesión cerebral debido a la falta de oxígeno durante el parto. La temperatura corporal del recién nacido se reduce a unos 33-34 grados Celsius durante 72 horas y luego se restablece de forma gradual. Debe iniciarse en un plazo aproximado de 6 horas desde el nacimiento, motivo por el cual se aplica en el hospital de nacimiento o tras un traslado local urgente, y nunca como parte de un viaje programado.

¿Cuánto tiempo permanecerá ingresado mi bebé prematuro?

Depende de las semanas de gestación al nacer y de su evolución médica. Como pauta general, muchos bebés prematuros reciben el alta en torno a la fecha probable de parto original, siempre que puedan respirar sin asistencia, regular la temperatura en una cuna, alimentarse adecuadamente y ganar peso de forma constante. Los bebés muy prematuros suelen permanecer ingresados varios meses, mientras que aquellos que nacieron cerca del término pueden requerir solo unos pocos días.

¿Puedo permanecer junto a mi bebé en la unidad neonatal?

La mayoría de las unidades neonatales fomentan que los progenitores permanezcan con su bebé el mayor tiempo posible y participen en sus cuidados, como las tomas, el cambio de pañal y el contacto piel con piel, también conocido como método canguro. Muchas unidades disponen de habitaciones o alojamiento cercano para las familias, especialmente durante los días previos al alta. Consulte de antemano las normas de visita para hermanos y las instalaciones destinadas a la extracción de leche materna.

¿Puedo solicitar una segunda opinión sobre el diagnóstico de mi recién nacido?

Sí. Un equipo de neonatología puede revisar a distancia el historial médico de su bebé, las pruebas de imagen (como ecografías cerebrales o RM) y los resultados analíticos para emitir un informe por escrito sobre el diagnóstico y el plan de tratamiento. Esto puede resultar de gran ayuda para las familias y los médicos locales a la hora de tomar decisiones complejas. Una revisión a distancia no sustituye al equipo médico a cargo, que continúa siendo el responsable de la atención del paciente.

¿Qué seguimiento necesita mi bebé tras el alta de la unidad neonatal?

Los bebés que han requerido cuidados intensivos a menudo precisan un seguimiento del crecimiento, la alimentación, la visión, la audición y el neurodesarrollo, a veces durante los dos primeros años o más. Al recibir el alta, se le entregará un informe en el que se detallan los tratamientos administrados, las vacunas, las pautas farmacológicas y los controles programados. La mayoría de estas revisiones se pueden coordinar con un pediatra cerca de su domicilio, y el equipo neonatal suele permanecer disponible para resolver dudas.

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