UroLift (elevación uretral prostática)

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UroLift (elevación uretral prostática) es un tratamiento mínimamente invasivo para el agrandamiento de la próstata que aparta el tejido obstructivo en lugar de extirparlo o destruirlo. Mediante un instrumento delgado introducido por la uretra, el urólogo coloca pequeños implantes permanentes que separan los dos lóbulos de la próstata y abren el conducto de forma similar a como se descorre una cortina. No se corta, calienta ni vaporiza ningún tejido, por lo que no queda una superficie en carne viva que deba cicatrizar y el alivio de los síntomas se percibe en cuestión de días en lugar de semanas. Es una opción elegida especialmente por hombres que desean preservar la función sexual, ya que no causa la eyaculación retrógrada asociada a la mayoría de los demás procedimientos prostáticos.

Puntos clave

  • UroLift coloca pequeños implantes permanentes que separan los lóbulos agrandados de la próstata y abren el conducto urinario sin cortar ni calentar tejido.
  • Trata el agrandamiento prostático benigno que causa chorro débil, vacilación, polaquiuria y despertares nocturnos en hombres que desean evitar o posponer la cirugía convencional.
  • El procedimiento dura aproximadamente de 10 a 20 minutos, suele realizarse con anestesia local y sedación de forma ambulatoria, y a menudo evita por completo el uso de sonda vesical.
  • El alivio de los síntomas suele comenzar en unas dos semanas, lo que resulta más rápido que en los tratamientos que dependen de la reducción o reabsorción del tejido.
  • Preserva la función eyaculatoria y eréctil según las series publicadas, y es adecuado para próstatas de tamaño pequeño a moderado con agrandamiento de los lóbulos laterales; un lóbulo medio prominente puede requerir una técnica de implante específica o un tratamiento diferente.
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De un vistazo

Tipo
tratamiento mínimamente invasivo basado en implantes para el agrandamiento prostático benigno
Se utiliza para
síntomas urinarios molestos causados por el agrandamiento prostático no canceroso
Beneficio principal
alivio rápido de los síntomas con preservación de la función sexual y sin extirpación de tejido
Sesión
habitualmente de 10 a 20 minutos, a menudo con anestesia local y de forma ambulatoria
Dónde se utiliza
centros acreditados de Urología que ofrecen tratamiento prostático mínimamente invasivo

Qué es

Cada implante es un pequeño dispositivo compuesto por una sutura monofilamento permanente tendida entre un anclaje de nitinol, que se despliega en la superficie externa de la cápsula prostática, y una pieza terminal de acero inoxidable que queda en la pared de la uretra. Al tensar la sutura, el lóbulo prostático se desplaza hacia un lado y se mantiene allí, lo que amplía el conducto por donde fluye la orina. Por lo general, se colocan de dos a seis implantes, según la longitud y la forma de la próstata, y permanecen en su sitio de manera definitiva. Como únicamente apartan el tejido, la próstata no sufre daño, no se genera una superficie cruenta y no es necesario que el tejido se desprenda o se reabsorba. Este mecanismo es el que distingue a UroLift de la resección, la enucleación con láser y los tratamientos basados en energía, como la terapia con vapor de agua.

Cómo funciona

El urólogo introduce un dispositivo aplicador delgado por la uretra bajo visión directa hasta llegar a la porción agrandada de la próstata. El dispositivo se orienta hacia uno de los lóbulos, se avanza una aguja fina a través del tejido prostático hasta traspasar su cápsula y se despliega el anclaje en la superficie externa. A medida que la aguja se retira, se tensa la sutura y se fija la pestaña uretral terminal, traccionando el lóbulo hacia afuera. El exceso de sutura se corta de forma automática. El paso se repite en el lado opuesto y, si la próstata es alargada, en un segundo nivel, de modo que el conducto permanezca abierto en toda su longitud. El urólogo inspecciona el resultado por vía endoscópica antes de retirar el instrumento. La mayoría de los procedimientos duran entre 10 y 20 minutos, y muchos pacientes se van sin sonda o con ella solo durante un breve período.

Qué trata y a quién ayuda

El tratamiento aborda los síntomas del tracto urinario inferior causados por el agrandamiento prostático benigno: chorro débil o entrecortado, dificultad para iniciar la micción, sensación de vaciado incompleto, urgencia, polaquiuria y necesidad de levantarse por la noche. Es adecuado para hombres cuyos síntomas resultan molestos a pesar de la medicación, o que prefieren no tomar fármacos a largo plazo debido a efectos secundarios como mareos o disfunción sexual. Resulta de especial interés para quienes conceden gran importancia a conservar la eyaculación normal y para aquellos en quienes conviene evitar la anestesia general. Por lo general, se recomienda para próstatas de tamaño pequeño a moderado, de hasta unos 80 mililitros aproximadamente, con crecimiento de los lóbulos laterales. Una glándula muy voluminosa, el cáncer de próstata, una infección urinaria activa o una vejiga que ya no se contrae son motivos para elegir otro tratamiento, mientras que un lóbulo medio prominente que sobresalga hacia la vejiga puede requerir una técnica de implante específica u otro tratamiento; el urólogo evalúa estos factores mediante una flujometría, una ecografía para medir el residuo posmiccional, estudios de imagen de la próstata y una cistoscopia.

Beneficios y qué esperar

Las principales ventajas son la rapidez de la recuperación y la preservación de la función sexual. Los estudios publicados y el seguimiento a largo plazo describen una mejoría significativa en las escalas de síntomas y en el flujo urinario, sin nuevos casos de eyaculación retrógrada ni de disfunción eréctil atribuibles a los implantes, algo poco habitual en las intervenciones de próstata. La mayoría de los pacientes nota una mejoría en unas dos semanas y muchos evitan por completo el uso de sonda vesical. Durante los primeros días es frecuente experimentar cierto ardor al orinar, urgencia, necesidad de acudir al baño con frecuencia y un leve rastro de sangre en la orina, molestias que suelen remitir en un plazo de una a dos semanas. Es posible que se administren antibióticos en torno al procedimiento. Como no se extrae tejido, la próstata continúa creciendo de forma lenta con los años, por lo que una proporción de pacientes puede necesitar otra intervención en el futuro; no obstante, los implantes no impiden someterse a cirugías posteriores si fueran necesarias. La realización de una resonancia magnética no se ve restringida por los implantes en condiciones habituales, y al paciente se le entrega una tarjeta identificativa del dispositivo.

Preguntas frecuentes

Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirme los detalles con el hospital que elija.

¿Se extirpa algún tejido prostático?

No. Los implantes se limitan a mantener separados los lóbulos agrandados para que el conducto permanezca abierto. No se corta, calienta ni vaporiza nada, motivo por el cual no queda una superficie cruenta que deba cicatrizar y la recuperación resulta más rápida que tras una resección o un tratamiento con láser.

¿Afectará a mi función sexual?

Preservar la función sexual es una de las razones principales por las que se elige este tratamiento. En los estudios publicados no causó eyaculación retrógrada ni nueva disfunción eréctil. Al igual que con cualquier tratamiento, su urólogo le explicará qué esperar en su caso particular.

¿Necesitaré llevar una sonda vesical?

A menudo no. Muchos pacientes se van a casa sin ella. Si la inflamación dificulta la micción, se puede dejar una sonda durante uno o dos días y retirarla después en la consulta.

¿Con qué rapidez mejorarán mis síntomas?

La mayoría de los pacientes percibe una mejoría clara en unas dos semanas, y algunos en cuestión de días. Esto es más rápido que en los tratamientos donde el organismo debe reabsorber el tejido tratado a lo largo de varias semanas.

¿Los implantes permanecen para siempre?

Sí, son permanentes. El tejido recubre la pequeña pestaña uretral en los meses posteriores a la intervención. No activan los controles de seguridad en los aeropuertos y los estudios de imagen, incluida la resonancia magnética, no tienen restricciones en condiciones normales.

¿Podría necesitar otro tratamiento en el futuro?

Es posible. La próstata sigue creciendo lentamente con la edad, por lo que una parte de los pacientes necesita otro procedimiento al cabo de unos años. Los implantes no impiden someterse más adelante a una resección, un tratamiento con láser o cualquier otra opción si llegara a ser conveniente.

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