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Cómo se pone un marcapasos: procedimiento, tipos, riesgos y recuperación

Conozca cómo se pone un marcapasos: fases del procedimiento quirúrgico, tipos de dispositivos, indicaciones clínicas, riesgos y pautas de recuperación.

Dr. Mahir Turan, MDRevisado médicamente por Dr. Mahir Turan, MD · Última revisión: 17 de septiembre de 2026
Publicado 17 de septiembre de 2026·14 min de lectura
Erfahrener Kardiologe erklärt einem Patienten und seiner Angehörigen die Funktion eines modernen Herzschrittmachers in einer hellen Klinik.

Cómo se pone un marcapasos: procedimiento, tipos, riesgos y recuperación

Respuesta rápida: La colocación de un marcapasos es una intervención cardiológica que consiste en implantar un pequeño generador electrónico bajo la piel, habitualmente bajo la clavícula, para regularizar los latidos lentos o descoordinados mediante impulsos eléctricos continuos y controlados.

Puntos clave:

  • La intervención está indicada ante bradicardias sintomáticas, disfunción del nódulo sinusal y bloqueos auriculoventriculares avanzados asociados a mareos o síncopes.
  • Existen dispositivos monocamerales, bicamerales, tricamerales (terapia de resincronización) y cápsulas intracardíacas sin cables.
  • La cirugía se realiza con anestesia local y sedación consciente, con una duración habitual de entre 30 y 90 minutos.
  • El ingreso hospitalario estándar tras el procedimiento es de 24 a 48 horas para supervisión telemétrica y control radiológico.
  • Durante las primeras 4 a 6 semanas se requiere limitar la elevación y sobrecarga del brazo del lado intervenido para asegurar la fijación adecuada de los electrodos.

La implantación de un marcapasos artificial constituye uno de los procedimientos quirúrgicos más consolidados y reglados de la cardiología moderna. Este dispositivo médico consta de una batería de litio-yodo de larga duración, circuitos microelectrónicos para la monitorización del ritmo y electrodos conductores flexibles que se introducen a través de accesos venosos hasta el tejido muscular cardíaco.

El objetivo terapéutico principal es restaurar una frecuencia cardíaca adecuada cuando el sistema eléctrico natural del corazón falla. De este modo se asegura un gasto cardíaco suficiente, se normaliza el aporte de oxígeno a los tejidos y se restablece la capacidad funcional del paciente para sus actividades habituales.


¿Cuándo se pone un marcapasos?: indicaciones clínicas y criterios de selección

La decisión clínica sobre cuándo se pone un marcapasos se establece cuando el sistema intrínseco de conducción cardíaca resulta insuficiente para mantener una frecuencia compatible con las demandas metabólicas, originando bradicardia sintomática, bloqueos auriculoventriculares avanzados o pausas sinusales prolongadas.

El proceso de decisión clínica sigue una evaluación estructurada:

  1. Evaluación de la conducción eléctrica: Detección de fallos en la generación o propagación del impulso intrínseco.
  2. Correlación sintomática: Presencia de bradicardia, bloqueos AV o episodios sincopales directamente atribuibles al trastorno del ritmo.
  3. Confirmación diagnóstica: Registro documental de la arritmia mediante electrocardiograma o monitorización Holter.
  4. Determinación de la indicación: Prescripción del implante de marcapasos frente a alternativas terapéuticas o seguimiento expectante.

El sistema de excitación y conducción miocárdico coordina de forma secuencial la contracción de las aurículas y los ventrículos. Cuando se producen alteraciones degenerativas, isquémicas o yatrogénicas en este circuito, el gasto cardíaco desciende. Esta deficiencia suele provocar síntomas como síncopes (pérdidas transitorias del conocimiento), presíncopes, mareos posturales, astenia invalidante e intolerancia al esfuerzo.

Las principales entidades clínicas que justifican la colocación de un sistema de estimulación incluyen:

  • Disfunción del nódulo sinusal (síndrome del seno enfermo): Incapacidad del marcapasos natural del corazón para generar impulsos adecuados, cursando con bradicardia sinusal marcada, pausas asistólicas o alternancia de ritmos lentos y rápidos (síndrome de taquicardia-bradicardia).
  • Bloqueo auriculoventricular (bloqueo AV): Interrupción total o parcial de la señal eléctrica entre aurículas y ventrículos. Mientras que el bloqueo de primer grado suele requerir solo vigilancia periódica, los bloqueos de segundo grado tipo Mobitz II y el bloqueo auriculoventricular completo (tercer grado) presentan una indicación formal de implante.
  • Síndrome del seno carotídeo: Hipersensibilidad de los barorreceptores cervicales que desencadena bradicardia severa o pausas asistólicas ante estímulos mecánicos en el cuello.
  • Incompetencia cronotrópica: Imposibilidad del corazón de incrementar su frecuencia cardíaca de forma proporcional durante el esfuerzo físico.

Para confirmar estas afecciones se emplean el electrocardiograma basal de 12 derivaciones, el registro Holter de 24 a 72 horas, la prueba de esfuerzo, la ecocardiografía transtorácica y, en episodios sincopales esporádicos de origen no aclarado, el implante de un monitor de eventos subcutáneo.


Tipos de marcapasos: monocameral, bicameral, tricameral y marcapasos sin cables

La clasificación de los distintos tipos de marcapasos depende de las cavidades cardíacas que precisen monitorización o estimulación, abarcando desde modelos convencionales con electrodos transvenosos hasta dispositivos intracardíacos miniaturizados.

Los generadores actuales funcionan bajo demanda (modo demand): monitorizan el ritmo intrínseco de forma continua y solo emiten impulsos eléctricos cuando detectan una pausa o un retraso patológico en la conducción propia.

Tipo de marcapasos Número de electrodos Localización anatómica Indicación principal habitual
Monocameral 1 electrodo Aurícula derecha o ventrículo derecho Fibrilación auricular crónica con respuesta ventricular lenta, disfunción sinusal aislada
Bicameral 2 electrodos Aurícula derecha y ventrículo derecho Bloqueo AV avanzado, disfunción del nódulo sinusal con conducción AV íntegra
Tricameral (TRC-P) 3 electrodos Aurícula derecha, ventrículo derecho y ventrículo izquierdo Insuficiencia cardíaca con desincronización ventricular (bloqueo de rama izquierda)
Marcapasos sin cables Ninguno (cápsula integrada) Fijación directa en miocardio del ventrículo derecho Alto riesgo de infección del bolsillo, accesos venosos ocluidos, estimulación ventricular única

En el marcapasos tricameral, empleado en la terapia de resincronización cardíaca (TRC), se introduce un electrodo adicional a través del seno coronario hasta la pared lateral del ventrículo izquierdo. Esta configuración permite que ambos ventrículos se contraigan de forma sincrónica, lo que incrementa la fracción de eyección, mejora el rendimiento hemodinámico y reduce la disnea en pacientes con insuficiencia cardíaca y trastorno de conducción intraventricular.

Por otro lado, la tecnología de marcapasos sin cables (leadless pacemaker) constituye una alternativa técnica consolidada: se trata de una microcápsula que integra la batería, el circuito electrónico y los electrodos de estimulación en una sola unidad compacta, prescindiendo del bolsillo subcutáneo torácico y de los cables transvenosos.


¿Desfibrilador o marcapasos?: diferencias funcionales e indicaciones

La elección entre desfibrilador o marcapasos radica en el objetivo clínico primario: el marcapasos previene y corrige ritmos cardíacos excesivamente lentos, mientras que el desfibrilador automático implantable (DAI) detecta y revierte arritmias ventriculares rápidas potencialmente mortales mediante sobreestimulación antitaquicardia o descargas eléctricas.

Ambos dispositivos comparten elementos estructurales, como el encapsulado en una carcasa hermética de titanio y la conexión a electrodos intracardíacos, pero sus funciones terapéuticas difieren:

  1. Función del marcapasos: Diseñado para tratar la bradicardia. Emite impulsos de bajo voltaje, imperceptibles para el paciente, con el fin de asegurar una frecuencia cardíaca basal regular.
  2. Función del desfibrilador (DAI): Diseñado para tratar taquicardias ventriculares sostenidas y fibrilación ventricular. Dispone de todas las funciones de un marcapasos convencional y añade condensadores de alta energía capaces de emitir descargas de desfibrilación para revertir paradas cardíacas arrítmicas.
  3. Perfil del paciente: El marcapasos se indica ante trastornos sintomáticos del sistema de conducción; el DAI se prescribe como prevención primaria o secundaria de muerte súbita cardíaca en miocardiopatías graves, antecedentes de infarto extenso o canalopatías congénitas.

Existen también dispositivos combinados (TRC-D), que unifican en un único equipo la terapia de resincronización biventricular y la capacidad de desfibrilación de alta energía.


Cómo se pone un marcapasos: fases del procedimiento quirúrgico

El procedimiento quirúrgico para comprender cómo se pone un marcapasos consiste en canalizar un acceso venoso bajo anestesia local y sedación, posicionar los electrodos en las cavidades cardíacas bajo guía fluoroscópica y alojar el generador en un bolsillo subcutáneo o submuscular infraclavicular.

Las etapas de la intervención quirúrgica se desarrollan de manera secuencial:

  1. Preparación y anestesia: Se monitorizan las constantes vitales, se prepara el campo quirúrgico estéril y se infiltra anestesia local en la región pectoral (habitualmente izquierda, o derecha si la anatomía del paciente lo requiere). Se asocia una sedación superficial para mantener la comodidad sin comprometer la ventilación espontánea.
  2. Acceso venoso: Se realiza una incisión cutánea de 4 a 5 cm por debajo de la clavícula y se canaliza una vía venosa mediante punción de la vena subclavia o axilar, o bien mediante disección de la vena cefálica.
  3. Navegación y posicionamiento de electrodos: Se introducen las sondas a través de la luz venosa hasta las cavidades cardíacas diana, controlando el trayecto en tiempo real con fluoroscopia. Los extremos distales se fijan al endomiocardio mediante microhélices activas o mecanismos de anclaje pasivo.
  4. Comprobación eléctrica intraoperatoria: Se evalúa la impedancia de los cables, el umbral de estimulación (el voltaje mínimo necesario para generar una despolarización miocárdica eficaz) y la amplitud de la señal eléctrica cardíaca intrínseca detectada.
  5. Conexión y alojamiento del generador: Se confecciona un bolsillo quirúrgico en el tejido celular subcutáneo o bajo el músculo pectoral mayor. Los electrodos se conectan firmemente a la cabecera del generador y el conjunto se introduce en el bolsillo.
  6. Cierre y vendaje: Se realiza el cierre anatómico por planos mediante suturas reabsorbibles o adhesivo tisular, finalizando con la colocación de un vendaje compresivo para reducir el riesgo de hematoma.

En el caso del marcapasos sin cables, el procedimiento no requiere incisión pectoral: se efectúa por vía percutánea transfemoral mediante un introductor orientable que transporta la cápsula a través de la vena cava inferior directamente hasta el ventrículo derecho.


Riesgos y aspectos de seguridad en la cirugía

Al tratarse de una técnica mínimamente invasiva ampliamente protocolizada, la tasa de complicaciones graves descrita en la literatura médica se sitúa habitualmente por debajo del 2 al 3 % en centros con experiencia.

Como cualquier intervención quirúrgica, existen riesgos potenciales asociados que requieren medidas preventivas sistemáticas:

  • Hematoma de la bolsa: Se describe en un 1 a 3 % de los casos, con mayor incidencia en pacientes bajo tratamiento antiagregante o anticoagulante. Suelen resolverse mediante reposo, compresión local y frío.
  • Desplazamiento del electrodo: Ocurre en un 1 a 2 % de los procedimientos durante las primeras semanas posteriores al implante, lo que puede provocar pérdida de captura o fallo de sensado y requerir una recolocación electiva.
  • Neumotórax: Asociado a la punción de la vena subclavia, con una frecuencia inferior al 1 %. Se produce por la entrada inadvertida de aire en el espacio pleural; la mayoría son de pequeña cuantía y se resuelven de forma conservadora, aunque algunos casos pueden requerir drenaje pleural temporal.
  • Infección del dispositivo: Se presenta en un 0,5 a 1,5 % de los casos. Las infecciones profundas que comprometen el generador o los electrodos precisan habitualmente la retirada del sistema completo, tratamiento antibiótico específico y un posterior implante diferido en otra localización.
  • Perforación miocárdica: Incidencia descrita inferior al 0,5 %, detectable de forma inmediata mediante control fluoroscópico y ecocardiográfico.

Para maximizar la seguridad clínica, se administra profilaxis antibiótica intravenosa previa a la incisión y se mantienen condiciones estrictas de esterilidad en el entorno quirúrgico.


Estancia hospitalaria y cuidados postoperatorios inmediatos

El ingreso hospitalario estándar tras el implante de un marcapasos suele ser de 24 a 48 horas, periodo durante el cual se confirma la estabilidad mecánica de los electrodos, el estado de la herida quirúrgica y la función eléctrica del generador.

En las primeras horas postoperatorias se pauta reposo en cama y se mantiene el vendaje compresivo sobre la región pectoral para favorecer la hemostasia local.

Durante la estancia hospitalaria se llevan a cabo las siguientes actuaciones clínicas:

  1. Monitorización telemétrica continua: Registro del ritmo cardíaco en tiempo real para verificar la correcta detección y estimulación del marcapasos ante eventuales pausas del ritmo propio.
  2. Radiografía de tórax en dos proyecciones: Exploración de control para confirmar la posición y curvatura de los electrodos, así como para descartar complicaciones pleurales inmediatas.
  3. Interrogación telemétrica y programación: Mediante un cabezal de programación conectado a un programador externo, el especialista analiza los umbrales definitivos y ajusta los parámetros de estimulación a las necesidades del paciente.
  4. Entrega de la tarjeta de portador: Documento identificativo que recoge el modelo del generador, el número de serie de los electrodos, la configuración programada y los datos de contacto del centro implantador.

En los procedimientos de recambio aislado del generador por agotamiento de la batería, la intervención suele realizarse en régimen de hospital de día o con una estancia inferior a 24 horas.


Recuperación, reposo y vuelta a la actividad física

La recuperación tras la colocación de un marcapasos requiere restringir la elevación del brazo homolateral por encima del hombro y evitar esfuerzos intensos durante las primeras 4 a 6 semanas, facilitando así la fijación fibrosa de los electrodos en el tejido cardíaco.

Las pautas de autocuidado y recuperación funcional recomendadas incluyen:

  • Movilidad articular: Evitar levantar el brazo del lado intervenido por encima de 90 grados, apoyarse con fuerza sobre dicha extremidad o realizar movimientos de hiperextensión brusca durante el primer mes.
  • Carga de pesos: No levantar objetos de más de 5 kg con el brazo del lado intervenido durante 4 a 6 semanas.
  • Cuidado de la incisión: Se permite la ducha con apósito impermeable a partir de las 72 a 96 horas, manteniendo la herida limpia y seca. Los baños de inmersión, piscinas y saunas deben posponerse hasta la cicatrización cutánea completa (aproximadamente 4 semanas).
  • Actividad física: Se aconseja caminar desde los primeros días tras el alta. Las disciplinas que implican sobrecarga o impacto sobre el tren superior (natación, tenis, levantamiento de pesas) deben suspenderse de 6 a 8 semanas y reanudarse tras valoración médica.
  • Conducción: Tras un primer implante no complicado suele recomendarse una pausa en la conducción de 1 a 4 semanas, en función de la etiología de base y de la normativa de tráfico aplicable.

Los electrodomésticos habituales son seguros para las personas portadoras de marcapasos. Con respecto a los teléfonos móviles, se aconseja mantener una distancia prudencial mínima de 15 cm respecto al generador (utilizando el oído contralateral y evitando llevar el teléfono en el bolsillo de la camisa).


¿Cuánto vale un marcapasos?: costes de tratamiento y tecnología en turismo médico

Para pacientes privados o personas que valoran opciones en el marco del turismo médico internacional, el coste total de la intervención oscila generalmente entre 5.700 € y 18.000 €, en función del tipo de dispositivo, el número de electrodos y la duración de la estancia clínica.

El presupuesto médico global integra diversos conceptos asistenciales que determinan el importe final del tratamiento:

Concepto asistencial Sistema monocameral Sistema bicameral Sistema tricameral (TRC-P)
Evaluación diagnóstica previa 400, 800 € 400, 800 € 600, 1.000 €
Generador y electrodos 2.500, 4.000 € 3.500, 5.500 € 6.000, 9.500 €
Quirófano, anestesia y honorarios 2.000, 3.000 € 2.500, 3.500 € 3.500, 5.000 €
Estancia hospitalaria (1-3 días) 800, 1.500 € 1.000, 1.800 € 1.500, 2.500 €
Rango orientativo global 5.700, 9.300 € 7.400, 11.600 € 11.600, 18.000 €

Al analizar cuánto vale un marcapasos en el ámbito asistencial privado o transfronterizo, es importante señalar que para un marcapasos sin cables el precio suele situarse en un rango más elevado debido al coste tecnológico del dispositivo unitario y a los catéteres de implantación femoral, lo que en parte se equilibra con estancias hospitalarias más breves y una menor tasa de complicaciones locales en el bolsillo quirúrgico.

Los centros hospitalarios internacionales suelen ofrecer programas estructurados que integran la valoración prequirúrgica, el procedimiento de implante, los controles telemétricos iniciales y la coordinación para el seguimiento remoto a largo plazo.


Preguntas frecuentes

¿La operación de marcapasos es peligrosa?

No, la intervención se considera un procedimiento habitual y seguro, con tasas de complicaciones graves descritas por debajo del 2 al 3 % en centros especializados. Se lleva a cabo con anestesia local y sedación, manteniendo una monitorización hemodinámica continua durante todo el acto quirúrgico.

¿Cuánto dura una operación de marcapasos?

La duración habitual para implantes monocamerales o bicamerales oscila entre 30 y 90 minutos. En intervenciones de mayor complejidad técnica, como la colocación de un sistema tricameral para terapia de resincronización cardíaca, el procedimiento puede requerir entre 120 y 150 minutos.

¿Si tengo marcapasos qué no puedo hacer?

Durante las primeras 4 a 6 semanas tras la cirugía se debe evitar elevar el brazo intervenido por encima del nivel del hombro y no levantar cargas superiores a 5 kg. A largo plazo, es necesario evitar la exposición directa a campos electromagnéticos industriales de gran intensidad (como soldadura por arco de alta potencia) y no apoyar imanes ni dispositivos móviles directamente sobre la zona del generador.

¿Cuánto dura la batería de un marcapasos y cómo se sustituye?

Las baterías de litio-yodo tienen una vida útil estimada que oscila habitualmente entre 8 y 14 años, según el porcentaje de estimulación requerido por el paciente. Cuando se detecta el agotamiento programado de la batería, se planifica un recambio electivo del generador mediante una intervención de 20 a 30 minutos con anestesia local, conservando los electrodos si su funcionamiento eléctrico es óptimo.

¿Se puede realizar una resonancia magnética con un marcapasos?

Sí, la gran mayoría de los dispositivos comercializados en la actualidad son compatibles con equipos de resonancia magnética bajo condiciones clínicas controladas (MR conditional). Antes de la prueba de imagen, el equipo de electrofisiología activa un modo de protección específico en el dispositivo y reajusta los parámetros habituales una vez completado el examen.

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