Diagnóstico

Enfermedades de transmisión sexual: tipos, síntomas, pruebas y tratamiento

Conozca las enfermedades de transmisión sexual, sus síntomas habituales, periodos ventana y cómo se realizan las pruebas diagnósticas y tratamientos.

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A compassionate doctor discussing confidential sexual health screening results with a patient in a modern medical consultation office.

Enfermedades de transmisión sexual: tipos, síntomas, pruebas y tratamiento

Respuesta rápida: Las infecciones de transmisión sexual se transmiten principalmente por vía sexual y requieren cribado de laboratorio, ya que entre el 70 % y el 80 % no causan síntomas iniciales. Los patógenos bacterianos y parasitarios se curan con fármacos específicos, mientras que los víricos se controlan con pautas antivirales para suprimir su replicación.

Puntos clave:

  • Muchas infecciones proliferan de forma asintomática, lo que convierte el cribado analítico sistemático en la única vía fiable de confirmación.
  • La clamidia, la gonorrea, la sífilis y la tricomoniasis son curables con tratamientos antibióticos o antiparasitarios dirigidos.
  • Los virus como el VIH, el herpes genital o la hepatitis B no se eliminan por completo, pero la terapia antiviral moderna suprime la replicación vírica y previene complicaciones crónicas.
  • El sexo oral transmite bacterias y virus con facilidad, causando infecciones faríngeas que habitualmente cursan sin manifestaciones visibles.
  • La profilaxis posexposición (PEP frente al VIH y Doxy-PEP) reduce el riesgo de infección si se inicia dentro de las primeras 72 horas.

Las enfermedades de transmisión sexual (denominadas en el ámbito clínico como infecciones de transmisión sexual o ITS) son afecciones causadas por bacterias, virus o parásitos que se transmiten entre personas durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales, así como mediante el contacto cutáneo íntimo. El proceso infeccioso se inicia cuando el patógeno coloniza las mucosas o accede al torrente circulatorio; la enfermedad clínica se manifiesta cuando dicha colonización genera una alteración tisular y síntomas perceptibles.


¿Cuáles son los principales tipos de infección y cómo se transmiten?

Estas afecciones se clasifican biológicamente en infecciones bacterianas (como clamidia, gonorrea y sífilis), víricas (como VIH, herpes simple, VPH y hepatitis B) y parasitarias (como la tricomoniasis). La transmisión sucede predominantemente por el intercambio de fluidos biológicos y el contacto directo de mucosas o lesiones.

El patógeno penetra en el organismo a través de las mucosas de la uretra, la vagina, el cuello uterino, el recto o la orofaringe, o bien mediante microerosiones cutáneas. Conocer el grupo biológico resulta imprescindible para definir el tratamiento farmacológico oportuno.

Infecciones bacterianas

Las bacterias colonizan las superficies epiteliales y se multiplican si no se administra tratamiento:

  • Clamidia (Chlamydia trachomatis): Es la infección bacteriana más notificada en todo el mundo. Invade el epitelio del cérvix, la uretra, el recto y la faringe. Se propaga mediante semen, líquido preseminal y fluidos vaginales, así como por juguetes sexuales compartidos.
  • Gonorrea (Neisseria gonorrhoeae): Bacteria con alta afinidad por las zonas húmedas y cálidas del tracto reproductor, la orofaringe y el recto. Se contagia durante las relaciones genitales, orales o anales.
  • Sífilis (Treponema pallidum): Espiroqueta que penetra por microerosiones de la piel o mucosas. Se transmite por el contacto directo piel con piel con un chancro activo e infeccioso.

Infecciones víricas

Los virus integran su material genético en las células del huésped para multiplicarse, permaneciendo a menudo de forma crónica:

  • Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): Ataca a los linfocitos T CD4 del sistema inmunitario. Se transmite a través de sangre, semen, líquido preseminal, fluidos rectales y vaginales; no se transmite por saliva ni por el contacto social cotidiano.
  • Virus del herpes simple (VHS-1 y VHS-2): Ocasiona herpes oral y genital. Se transfiere por contacto directo piel con piel con lesiones activas o por diseminación vírica asintomática.
  • Virus del papiloma humano (VPH): Engloba más de 100 serotipos. Las variantes de alto riesgo oncogénico (como la 16 y la 18) predisponen a neoplasias de cuello uterino, ano y orofaringe; las de bajo riesgo (como la 6 y la 11) provocan verrugas genitales (condilomas). El intercambio de fluidos no es imprescindible para su contagio.
  • Virus de la hepatitis B (VHB): Infecta las células hepáticas. Se encuentra en concentraciones elevadas en sangre y fluidos corporales, transmitiéndose por vía sexual o material punzante y cortante compartido.

Infecciones parasitarias y ectoparásitos

  • Tricomoniasis (Trichomonas vaginalis): Protozoo unicelular que afecta a la vagina, la vulva, el cuello uterino o la uretra masculina, transmitido habitualmente por el coito.
  • Ladillas (Phthirus pubis) y sarna (Sarcoptes scabiei): Ectoparásitos y ácaros que habitan en el vello púbico y los pliegues cutáneos, transmitidos por contacto corporal estrecho o ropa compartida.

Síntomas de ETS y señales de advertencia habituales

La mayoría de estas afecciones cursan sin manifestaciones evidentes durante semanas o años, por lo que es imposible descartar una infección mediante una simple inspección visual. Cuando se manifiestan, causan supuración anormal, dolor al orinar, úlceras o exantemas.

Inspeccionar visualmente a la pareja no ofrece ninguna garantía médica. Gran parte de las personas con clamidia, VPH o sífilis primaria carecen de signos apreciables, pudiendo transmitir el microorganismo a pesar de encontrarse completamente asintomáticas.

Infección Periodo de incubación habitual Síntomas primarios más comunes Porcentaje asintomático
Clamidia 7-21 días Disuria, secreción clara o blanquecina, dolor testicular, sangrado intermenstrual Hasta el 70 % en mujeres; 50 % en hombres
Gonorrea 2-14 días Supuración espesa amarillenta o verdosa, ardor intenso al orinar, proctitis ~50 % en mujeres; 10 %-15 % en hombres
Sífilis 10-90 días (media: 21 días) Fase primaria: chancro único indoloro. Fase secundaria: exantema en palmas y plantas, febrícula Elevado en fases latentes temprana y tardía
Tricomoniasis 5-28 días Flujo espumoso verdoso con olor fuerte, prurito vulvar, escozor uretral ~70 %-85 % de los casos
Herpes genital (VHS) 2-12 días Vesículas dolorosas agrupadas que se ulceran, hormigueo previo, dolor neuropático ~80 % de las personas portadoras lo desconoce
VIH 2-4 semanas (fase aguda) Cuadro similar a un síndrome mononucleósico: fiebre, sudoración nocturna, erupción cutánea, artralgias Seguido de una fase de latencia clínica prolongada

La identificación precoz de los síntomas de ETS exige atender cambios corporales discretos. En las mujeres, las molestias pueden confundirse con una cistitis o una candidiasis: dispareunia (dolor durante el coito), manchado intermenstrual o variaciones en el color y olor del flujo vaginal. En los varones, los signos habituales son la secreción uretral blanquecina o amarillenta, el ardor miccional y la inflamación del epidídimo. El coito anal receptivo puede provocar tenesmo o proctalgia en ambos sexos.

Las lesiones dérmicas requieren atención médica inmediata. Una úlcera limpia y no dolorosa en el glande, la vulva o el ano representa el signo clásico de la sífilis primaria; al desaparecer de forma espontánea, el paciente suele asumir erróneamente que la infección se ha curado. Por el contrario, las vesículas agrupadas, punzantes y dolorosas sobre una base eritematosa indican una reactivación del virus del herpes simple.


¿Se pueden transmitir las infecciones mediante el sexo oral?

El sexo oral conlleva un riesgo comprobado de transmisión para patógenos como la gonorrea, la clamidia, la sífilis, el herpes simple y el virus del papiloma humano. Realizar esta práctica puede generar infecciones faríngeas habitualmente asintomáticas, mientras que recibirla permite la entrada de gérmenes orales en el aparato urogenital.

El epitelio escamoso estratificado no queratinizado de la faringe y las amígdalas ofrece una vía accesible para bacterias y virus. Durante la felación, el cunnilingus o el anilingus, los fluidos corporales entran en contacto directo con el tejido faríngeo:

  • Gonorrea faríngea: Neisseria gonorrhoeae coloniza la garganta con gran facilidad. La inmensa mayoría de los casos no provoca molestias, aunque algunos pacientes refieren odinofagia o inflamación de los ganglios linfáticos cervicales, actuando como reservorios inadvertidos.
  • Clamidia faríngea: Menos prevalente que la gonococia a nivel faríngeo, suele pasar desapercibida, pero puede transmitirse con posterioridad a los genitales de otra persona.
  • Virus del herpes simple: El VHS-1, causante del herpes labial, origina con frecuencia primeros episodios de herpes genital cuando se practica sexo oral en presencia de lesiones labiales o pródromos.
  • Sífilis: Los chancros primarios pueden formarse en los labios, la lengua, la mucosa yugal o las amígdalas tras el contacto oral con una lesión infectada.
  • Virus del papiloma humano: Los genotipos de alto riesgo transmitidos a la mucosa oral pueden integrarse en el ADN celular, constituyendo un factor causal en el carcinoma epidermoide de orofaringe.

Métodos diagnósticos: exudados, orina y paneles de sangre

El cribado diagnóstico recurre a técnicas específicas según el microorganismo: análisis de orina y exudados de mucosas mediante amplificación molecular para bacterias, y muestras serológicas de sangre para detectar anticuerpos o antígenos de virus y sífilis. La evaluación simultánea mediante paneles completos analiza múltiples patógenos respetando sus periodos ventana.

Tipo de muestra Patógenos diana Consideraciones clínicas
Primera fracción de orina Clamidia, gonorrea y tricomoniasis genitales Se debe retener la micción al menos 1 hora antes de la recogida
Exudado de mucosas Clamidia y gonorrea faríngea o rectal; VHS activo Toma anatómica dirigida según la práctica sexual realizada
Muestra de sangre (serología) VIH (Ag/Ac), sífilis (reagínica/treponémica), hepatitis B y C Evalúa la respuesta inmunitaria conforme a los periodos ventana

No existe una prueba diagnóstica única capaz de detectar todas las patologías a partir de una sola muestra. El éxito de las pruebas de las ETS radica en elegir la técnica adecuada y respetar el periodo ventana diagnóstico, que comprende el intervalo entre la exposición y el momento en que la prueba alcanza sensibilidad analítica y clínica.

Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (sensibilidad molecular)

Esta técnica analiza fragmentos de ADN o ARN bacteriano y protozoario:

  • Orina de primera micción: Identifica patógenos en el tracto uretral. Es indispensable no orinar durante al menos una hora previa para evitar el arrastre bacteriano.
  • Exudados mucosos específicos: Fundamentales para quienes practican coito anal u oral receptivo. Una prueba de orina no detecta la infección faríngea ni rectal. En las mujeres, el frotis vaginal tomado por el profesional o por la propia paciente ofrece la mayor sensibilidad diagnóstica.

Paneles serológicos en sangre

Evalúan la respuesta humoral o antígenos específicos:

  • VIH combo (antígeno p24 y anticuerpos de 4.ª generación): Detecta tanto anticuerpos como la proteína de la cápside viral p24 a partir de los 18 a 45 días tras el contacto de riesgo mediante extracción venosa.
  • Serología luética (sífilis): Combina pruebas no treponémicas (RPR o VDRL), que cuantifican la actividad de la enfermedad, con pruebas treponémicas confirmatorias (como TP-PA).
  • Antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg): Confirma la presencia de una infección activa y transmisible.
  • Serología IgG para herpes: Diferencia el contacto pasado con VHS-1 y VHS-2, reservándose para aclarar lesiones atípicas.

Un panel integral combina la analítica sanguínea con muestras de orina y frotis en las zonas expuestas. En laboratorios privados, el precio de un chequeo de ETS completo suele oscilar entre 90 € y 280 € (equivalente aproximado a 100 $ - 300 $), variando en función de las determinaciones moleculares y los cultivos incluidos.


Cuándo acudir al médico y qué especialista consultar

Es necesario programar una valoración médica a los pocos días de un contacto sin protección con una pareja nueva, de inmediato si aparecen síntomas en el aparato urinario o genital, o si la pareja comunica un resultado positivo. Los médicos de cabecera, ginecólogos, urólogos e infectólogos coordinan habitualmente el diagnóstico y tratamiento.

Demorar la consulta hasta que los síntomas se agraven incrementa el riesgo de secuelas:

  • Atención urgente (primeras 72 horas): Ante una rotura de preservativo o relación no consentida con una persona con infección por VIH no tratada o de estado serológico desconocido, acuda a urgencias o a un centro de salud sexual para valorar la profilaxis posexposición.
  • Presencia de síntomas (24 a 48 horas): Si presenta secreciones anormales, úlceras, escozor miccional notable o dolor pélvico agudo, solicite consulta médica presencial.
  • Asintomático tras la exposición: Tras una práctica de riesgo sin síntomas, conviene aguardar de 10 a 14 días antes de realizar las pruebas moleculares en orina o frotis, complementándolas con serología sanguínea a los 45 y 90 días.

El facultativo indicado varía según el cuadro clínico:

  • Atención primaria (medicina de familia): Adecuada para revisiones periódicas y cribados asintomáticos confidenciales.
  • Ginecología: Especialidad idónea para mujeres con dolor pélvico, sangrado intermenstrual anómalo o alteraciones cervicouterinas por VPH.
  • Urología: Aborda la secreción uretral recidivante, la epididimitis o el dolor testicular en el varón.
  • Infectología: Indicada en resistencias antimicrobianas, neurosífilis o control antirretroviral del VIH.

Tratamiento farmacológico y pautas de curación

Las infecciones bacterianas y parasitarias se curan mediante regímenes antibióticos específicos que abarcan desde monodosis hasta ciclos de 14 días. Las infecciones víricas crónicas no se erradican del cuerpo, pero se mantienen suprimidas con antivirales para controlar brotes y frenar la transmisión.

Los tratamientos deben pautarse siempre bajo prescripción médica. Utilizar antibióticos residuales de tratamientos previos resulta ineficaz y propicia la aparición de resistencias bacterianas.

Categoría Patógeno Tratamiento de referencia
Curable (bacteria / parásito) Clamidia Doxiciclina (100 mg por vía oral cada 12 horas durante 7 días)
Gonorrea Ceftriaxona (500 mg en inyección intramuscular única)
Sífilis Penicilina G benzatina (inyección intramuscular según estadio)
Tricomoniasis Metronidazol o tinidazol (vía oral según pauta clínica)
Controlable (supresión vírica) VIH Tratamiento antirretroviral (TAR; suprime la carga vírica)
Herpes genital (VHS) Valaciclovir o aciclovir (terapia episódica o supresora continuada)
Hepatitis B Tenofovir o entecavir (terapia oral supresora a largo plazo)

El tratamiento de la clamidia requiere un ciclo de doxiciclina oral durante 7 días, con tasas de curación descritas superiores al 95 % si se cumple de forma estricta. La gonorrea se combate con una inyección intramuscular de ceftriaxona de 500 mg para superar las cepas resistentes. Por su parte, la sífilis precisa penicilina G benzatina intramuscular dosificada según se trate de fase primaria, secundaria o latente tardía. En el contexto de la medicina internacional y los desplazamientos sanitarios, como en el tratamiento de ETS en Turquía y otros destinos médicos con centros hospitalarios de referencia, los protocolos siguen estas mismas guías internacionales en unidades especializadas de urología y salud reproductiva.

Para favorecer la erradicación del germen:

  1. Completar la pauta medicamentosa: Tome todas las dosis prescritas, incluso si los síntomas remiten en las primeras 48 horas.
  2. Abstinencia sexual temporal: Evite cualquier contacto sexual vaginal, anal u oral durante al menos 7 días tras completar el tratamiento oral o tras la inyección única.
  3. Tratamiento simultáneo de los contactos: Las parejas sexuales de los últimos 60 días deben someterse a análisis y tratamiento empírico para evitar reinfecciones cruzadas.
  4. Prueba de curación: Recomendada entre 14 y 28 días posteriores al tratamiento en gonorrea faríngea, gestantes o persistencia de síntomas.

En las infecciones víricas, el tratamiento antirretroviral (TAR) diario en personas con VIH reduce la carga viral plasmática a niveles indetectables, lo que impide la transmisión sexual del virus (criterio clínico I=I: Indetectable = Intransmisible). En el herpes genital, el valaciclovir continuado reduce los brotes sintomáticos de forma notable (entre un 70 % y un 80 % según estudios clínicos) y minimiza la diseminación viral.


Riesgos y complicaciones de las infecciones no tratadas

Si no se tratan, las bacterias ascienden por el tracto urogenital y pueden originar enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad tubárica y dolor pélvico persistente en mujeres, o epididimitis en varones. La sífilis terciaria daña el encéfalo y los grandes vasos, mientras que el VIH deteriora el sistema inmunitario hasta causar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).

Ignorar una infección porque los síntomas iniciales hayan remitido conlleva un deterioro progresivo de las estructuras internas afectadas.

Complicaciones estructurales y reproductivas

En las mujeres, la clamidia o la gonorrea no tratadas pueden provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) al ascender hacia el útero y las trompas de Falopio. La fibrosis tubárica subsiguiente eleva a largo plazo el riesgo de embarazo ectópico, una urgencia ginecológica grave, e infertilidad de causa tubárica.

En los hombres, los microorganismos uretrales ascienden hacia el conducto deferente provocando epididimitis aguda y orquiepididimitis, cuadros caracterizados por tumefacción escrotal intensa y riesgo de afectación en los parámetros seminales.

Daño orgánico y sistémico

  • Sífilis terciaria: Tras permanecer latente entre 10 y 30 años, lesiona el sistema nervioso central (neurosífilis con deterioro cognitivo progresivo y ataxia) y debilita la pared de la aorta provocando aneurismas aórticos con riesgo de rotura.
  • VIH avanzado: Provoca una depleción continua de linfocitos CD4, facilitando infecciones oportunistas graves (como la neumonía por Pneumocystis) y neoplasias como el sarcoma de Kaposi.
  • Oncogénesis por VPH: La infección persistente por serotipos de alto riesgo puede evolucionar durante 10 a 20 años desde displasia cervical hasta carcinoma invasor, además de vincularse a neoplasias anales y orofaríngeas.
  • Cirrosis por hepatitis B: La inflamación crónica por VHB conduce a fibrosis hepática, cirrosis terminal e insuficiencia hepática o hepatocarcinoma.

Advertencia clínica sobre signos de alarma: La presencia de dolor pélvico agudo e incapacitante con fiebre, dolor escrotal súbito e intenso, o cefalea con alteraciones neurológicas exige acudir sin demora a un servicio de urgencias médicas.


Protección de emergencia tras una exposición: PEP y Doxy-PEP

Ante un contacto sexual sin preservativo con riesgo de infección, existen medidas profilácticas eficaces si se instauran con rapidez: la PEP frente al VIH debe comenzarse dentro de las 72 horas y prolongarse 28 días, mientras que la Doxy-PEP requiere una dosis antibiótica única en ese mismo plazo temporal.

Actuar con celeridad en los primeros días tras una relación no protegida mitiga de forma sustancial la probabilidad de contraer patógenos graves.

Plazo clínico Actuación médica recomendada Fundamento farmacológico y asistencial
Inmediato postcoital Higiene externa cuidadosa Limpieza externa con agua tibia y jabón neutro; evitar lavados internos
Primeras 72 horas Valoración médica para PEP (VIH) Pauta de 28 días con tres antirretrovirales si el contacto lo precisa
Primeras 72 horas Consulta médica para Doxy-PEP Toma de 200 mg de doxiciclina para prevenir infecciones bacterianas según criterio clínico
Primeras 120 horas Anticoncepción de urgencia Administración de anticoncepción hormonal o colocación de DIU de cobre
14 a 90 días Cribado serológico y molecular Análisis de exudados, orina y serologías según periodos ventana

1. Cuidados higiénicos inmediatos

Lave la zona genital externa con agua templada y jabón suave, y orine para favorecer el arrastre uretral. Evite duchas vaginales, lavados rectales profundos o antisépticos agresivos como el alcohol o el agua oxigenada, ya que erosionan las mucosas y facilitan la entrada de gérmenes.

2. Profilaxis posexposición para el VIH (PEP)

Consiste en una pauta de 28 días con fármacos antirretrovirales:

  • Límite de 72 horas: Debe comenzarse lo antes posible, idealmente en las primeras 24 horas y nunca más allá de las 72 horas. Transcurrido ese intervalo, el VIH establece reservorios celulares irreversibles.
  • Cumplimiento estricto: Requiere completar los 28 días sin omisiones y realizar controles serológicos de confirmación entre las semanas 4 y 12.

3. Profilaxis con doxiciclina posexposición (Doxy-PEP)

Estrategia evaluada clínicamente para colectivos con alta incidencia de ITS bacterianas:

  • Consiste en tomar una dosis oral de 200 mg de doxiciclina en las 24 a 72 horas posteriores a la relación sin protección.
  • En estudios clínicos, reduce la incidencia de clamidia y sífilis en más de un 70 % a 80 %, con menor efectividad frente a la gonorrea debido a resistencias antimicrobianas previas. Requiere siempre valoración médica previa.

4. Anticoncepción de emergencia y vacuna contra hepatitis B

Si existe riesgo de embarazo no planificado, puede recurrirse al levonorgestrel, acetato de ulipristal o un DIU de cobre dentro de las 72 a 120 horas. Quienes no estén vacunados contra la hepatitis B deben recibir una dosis de la vacuna junto con inmunoglobulina específica contra hepatitis B (IGHB) para conferir protección inmediata.


Preguntas frecuentes

¿Cuánto hay que esperar para hacerse pruebas de ETS?

Para pruebas moleculares en orina o frotis de clamidia y gonorrea, debe esperar entre 7 y 14 días tras la relación sexual para evitar falsos negativos; las serologías de VIH de 4.ª generación requieren de 18 a 45 días, y la sífilis y hepatitis B entre 4 y 6 semanas.

Las muestras tomadas de forma precipitada en las primeras horas tras el contacto no reflejan la presencia de la bacteria o el virus, ya que el microorganismo necesita tiempo para multiplicarse o generar una respuesta de anticuerpos detectable por el laboratorio.

¿Cómo se hacen las pruebas de ETS?

Se realizan mediante una combinación de análisis de orina de primera micción, frotis o exudados de mucosas en la uretra, vagina, recto o faringe, y una extracción de sangre convencional.

La orina y los hisopos permiten procesar pruebas moleculares de ADN para detectar clamidia, gonorrea y tricomoniasis, mientras que la extracción sanguínea analiza los anticuerpos y antígenos circulantes correspondientes al VIH, la sífilis y los virus de las hepatitis.

¿Dónde hacerse las pruebas de ETS?

Puede solicitar estas pruebas en centros de atención primaria del sistema sanitario público, centros monográficos de salud sexual y reproducción, consultas privadas de urología y ginecología, o laboratorios de análisis clínicos acreditados.

En casos de sospecha de exposición reciente de alto riesgo en las últimas 72 horas, los servicios de urgencias hospitalarias disponen de los protocolos necesarios para administrar profilaxis posexposición y pautar el seguimiento analítico inicial.

¿Es posible volver a infectarse tras completar el tratamiento?

Sí, curar una infección bacteriana o parasitaria como la clamidia o la gonorrea no confiere inmunidad duradera, por lo que el organismo puede reinfectarse si vuelve a exponerse al patógeno.

La reinfección es frecuente cuando la pareja sexual no realiza el tratamiento simultáneamente o si se reanudan las relaciones íntimas antes de transcurrir los 7 días de abstinencia pautados tras finalizar los fármacos. Se recomienda repetir el análisis 3 meses después del tratamiento para comprobar la ausencia de reinfección.

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