Operación de desprendimiento de retina: síntomas, técnicas, recuperación y precios
La operación de desprendimiento de retina reaplica el tejido ocular mediante vitrectomía o cerclaje. Conozca síntomas, técnicas quirúrgicas y recuperación.

Operación de desprendimiento de retina: síntomas, técnicas, recuperación y precios
Respuesta rápida: La operación de desprendimiento de retina es una intervención oftalmológica urgente para reaplicar la retina neurosensorial sobre el epitelio pigmentario y prevenir un deterioro visual grave o irreversible. Si la mácula permanece adherida (mácula aplicada o macula-on), la intervención debe realizarse con la máxima celeridad, idealmente en las primeras 24 horas; si ya se ha desprendido (macula-off), se programa en pocos días sin demoras injustificadas.
Puntos clave:
- La aparición súbita de destellos luminosos, el aumento brusco de moscas volantes o una sombra en forma de cortina en el campo visual exigen una exploración oftalmológica con dilatación pupilar en el mismo día.
- La preservación de la agudeza visual central depende de intervenir quirúrgicamente antes de que la mácula sufra un desprendimiento.
- Las principales técnicas quirúrgicas son la vitrectomía pars plana, el cerclaje escleral y la retinopexia neumática, asociadas a fotocoagulación con láser o criopexia.
- El cumplimiento riguroso de la postura de la cabeza tras la intervención resulta determinante para el éxito anatómico cuando se emplean gas intraocular o aceite de silicona como agentes de taponamiento.
- Los viajes en avión y los desplazamientos a zonas de altitud elevada están totalmente contraindicados mientras exista una burbuja de gas en el interior del ojo.
El desprendimiento de retina consiste en la separación física entre la retina neurosensorial y el epitelio pigmentario subyacente en el fondo del ojo, lo que interrumpe el aporte de oxígeno y nutrientes a las células fotorreceptoras. Sin un tratamiento quirúrgico oportuno, el daño celular progresa con rapidez y conduce a una pérdida visual grave en el ojo afectado.
Si experimenta destellos repentinos, una lluvia súbita de puntos oscuros o una cortina en su campo de visión, acuda de inmediato a un servicio de urgencias oftalmológicas. No posponga la atención médica para planificar traslados de larga distancia; la atención médica en el extranjero se reserva exclusivamente para cirugías secundarias programadas, revisiones no urgentes o segundas valoraciones clínicas.
¿Qué es y por qué se produce el desprendimiento de retina?
El desprendimiento de retina es la separación entre la lámina neurosensorial fotosensible y el epitelio pigmentario retiniano. Se manifiesta con mayor frecuencia en personas con alta miopía, cirugías previas de cataratas, traumatismos oculares, lesiones degenerativas en la periferia de la retina o antecedentes personales y familiares de roturas retinianas.
Para comprender por qué se produce el desprendimiento de retina, resulta útil comparar el ojo con una cámara fotográfica: la córnea y el cristalino proyectan la luz sobre la retina, situada en el polo posterior. Esta capa transforma los estímulos luminosos en señales eléctricas que viajan por el nervio óptico hacia el cerebro. Si se produce una rotura en el tejido, el humor vítreo licuado se filtra y se acumula en el espacio subretiniano, despegando la membrana de su soporte vascular.
La oftalmología clasifica esta enfermedad en tres mecanismos patológicos:
- Desprendimiento regmatógeno: Es el tipo más frecuente. Se debe a una rotura o desgarro de espesor completo en la retina. El líquido vítreo entra por el orificio y despega progresivamente el tejido de su lecho nutricio.
- Desprendimiento traccional: Se produce cuando membranas fibrovasculares anómalas sobre la superficie retiniana ejercen tensión mecánica y traccionan del tejido. Es propio de la retinopatía diabética proliferativa avanzada o de oclusiones vasculares graves.
- Desprendimiento exudativo (seroso): Consiste en la acumulación de líquido bajo una retina íntegra, sin roturas, originada por procesos inflamatorios intraoculares, tumores coroideos o cuadros de hipertensión arterial severa.
Entre los factores predisponentes más relevantes para el desarrollo de un desprendimiento regmatógeno se encuentran:
- Alta miopía: Los globos oculares con una longitud axial superior a 26 mm presentan una pared retiniana periférica más delgada y frágil, lo que incrementa el riesgo de desgarros.
- Cirugía intraocular previa: Procedimientos como la extracción de cataratas alteran la estructura vítrea y aumentan la probabilidad de desprendimiento de vítreo posterior (DVP) con tracciones asociadas.
- Degeneraciones periféricas: Anomalías como la degeneración en empalizada (lattice) conllevan zonas de adelgazamiento y adherencias focales firmes entre el vítreo y la retina.
- Traumatismos oculares: Impactos directos contusos o penetrantes en el globo ocular o la región periocular pueden desgarrar el tejido por fuerzas de tracción y desaceleración.
- Afectación contralateral: Una persona que ha presentado un desprendimiento en un ojo tiene entre un 10 % y un 15 % de probabilidad a lo largo de su vida de desarrollar roturas o desprendimientos en el ojo contralateral.
Síntomas del desprendimiento de la retina y urgencia del tratamiento
Los síntomas del desprendimiento de la retina comprenden la percepción súbita de destellos de luz (fotopsias), un incremento marcado de manchas volantes (miodesopsias) y la progresión de una sombra oscura desde la periferia del campo visual. Si la mácula aún no se ha desprendido, la intervención debe llevarse a cabo con carácter de urgencia, preferentemente antes de transcurridas 24 horas, para salvaguardar la agudeza visual central.
La tracción vítrea sobre la retina no produce dolor físico, dado que esta capa carece de terminaciones nerviosas nociceptivas; en consecuencia, los signos visuales representan la única alerta clínica.
- Separación vítrea inicial: destellos luminosos breves (fotopsias) y filamentos sutiles en la periferia del campo de visión.
- Desgarro retiniano: incremento notable de manchas flotantes («lluvia de hollín») secundario a condensaciones o microhemorragias vítreas.
- Acumulación de líquido subretiniano: aparición de una sombra o cortina oscura que avanza de manera constante desde un cuadrante visual.
- Compromiso macular: pérdida acusada de la agudeza visual central y visión distorsionada (metamorfopsia), donde las líneas rectas se aprecian onduladas.
El grado de prioridad asistencial depende del estado anatómico del centro visual:
- Mácula aplicada (macula-on): La visión central se conserva en niveles funcionales altos, pero el avance del líquido periférico amenaza el área foveal. La cirugía precisa realizarse de urgencia (en las primeras 24 horas) para evitar la afectación de los fotorreceptores centrales.
- Mácula desprendida (macula-off): La mácula ha perdido el contacto con el epitelio pigmentario y la visión central disminuye de forma notable. La intervención continúa siendo prioritaria y debe programarse en pocos días; la recuperación visual funcional se desarrollará de manera gradual en los meses sucesivos.
¿A quién acudir: oftalmólogo general o especialista en retina?
Ante la sospecha de un desprendimiento, la evaluación diagnóstica inicial puede realizarla un oftalmólogo general mediante examen de fondo de ojo bajo midriasis, pero la intervención quirúrgica debe ser ejecutada por un especialista en retina y vítreo (retinólogo). Si presenta signos de inicio agudo, acuda sin demora a un centro con servicio de oftalmología de urgencia.
El oftalmólogo general emplea la lámpara de hendidura y la oftalmoscopia indirecta con indentación escleral para examinar minuciosamente toda la periferia retiniana. Cuando se identifica un desgarro, líquido subretiniano o una hemorragia vítrea densa, se realiza la derivación inmediata al cirujano vitreorretiniano.
Los retinólogos cuentan con entrenamiento específico en microcirugía del polo posterior y utilizan pruebas diagnósticas de alta resolución:
- Retinografía de campo amplio: Registro fotográfico panorámico de hasta 200 grados del fondo de ojo para cartografiar con precisión las lesiones periféricas.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): Imágenes de corte transversal de resolución micrométrica para confirmar si el líquido ha alcanzado la fóvea o si la mácula permanece adherida.
- Ecografía ocular en modo B: Exploración por ultrasonidos indispensable cuando una opacidad corneal, una catarata avanzada o un sangrado vítreo impiden la visualización óptica directa de la retina.
Tratamiento quirúrgico: técnicas disponibles y contraindicaciones
La reparación de la retina se efectúa mediante vitrectomía pars plana, cerclaje escleral o retinopexia neumática, complementadas con fotocoagulación con láser o criopexia. La técnica se selecciona en función de la localización de los desgarros, el estado del cristalino y la presencia de tejido fibrótico; la retinopexia neumática, por ejemplo, está contraindicada en desgarros inferiores o casos con vitreorretinopatía proliferativa moderada o avanzada.
| Técnica quirúrgica | Indicaciones principales | Entorno de realización | Agente de taponamiento o fijación | Contraindicaciones habituales |
|---|---|---|---|---|
| Retinopexia neumática | Desgarro único o agrupado en el sector superior de la retina (entre las 8:00 y las 4:00 horas) | Consulta oftalmológica ambulatoria | Gas expansible (SF6 o C3F8) asociado a láser o criopexia | Desgarros inferiores (entre las 4:00 y las 8:00), PVR avanzada, medios oculares opacos |
| Cerclaje escleral | Pacientes jóvenes fáquicos (con cristalino natural), roturas inferiores o diálisis retinianas sin PVR grave | Quirófano (cirugía mayor ambulatoria o breve estancia) | Banda o esponja de silicona externa suturada sobre la esclera | Desgarros posteriores múltiples, adelgazamiento escleral severo, cerclajes previos fallidos |
| Vitrectomía pars plana (VPP) | Casos complejos, desgarros posteriores, hemorragia vítrea u ojos pseudofáquicos (con lente intraocular) | Quirófano con abordaje microincisional (calibres 23G, 25G o 27G) | Gas expansible (SF6/C3F8) o aceite de silicona de uso médico | Imposibilidad física absoluta para el reposo postural (relativa; permite recurrir a silicona) |
| Cirugía combinada (Cerclaje + VPP) | Vitreorretinopatía proliferativa severa, recidivas, desgarros gigantes o traumatismos oculares extensos | Quirófano (procedimiento quirúrgico avanzado) | Banda escleral externa combinada con gas intraocular o aceite de silicona | Inestabilidad clínica general grave que impida el procedimiento |
Vitrectomía en desprendimiento de retina
La vitrectomía pars plana es la intervención más practicada en la cirugía vitreorretiniana moderna. Se accede al interior del globo ocular mediante tres microincisiones en la pars plana escleral:
- Una vía de infusión de solución salina equilibrada para mantener la presión intraocular regulada de forma continua.
- Un canal de entrada para la sonda de iluminación de fibra óptica.
- Un puerto de trabajo destinado al vitreotomo (con frecuencias de corte elevadas), microfórceps, tijeras intraoculares y terminales de endoláser.
Durante la vitrectomía en desprendimiento de retina se retira el gel vítreo, se eliminan las tracciones que movilizan la retina, se reaplana la lámina neurosensorial mediante aire o perfluorocarbono líquido, se aplica endoláser alrededor de las roturas y se introduce un agente tamponador (gas expansible o aceite de silicona).
Cerclaje escleral
Consiste en la colocación de un elemento de silicona flexible alrededor de la circunferencia externa del ojo, bajo los músculos extraoculares. Al comprimir la pared escleral hacia el interior, alivia la tracción del vítreo y aproxima el epitelio pigmentario a la retina desgarrada. De forma previa a la fijación, se suele aplicar criopexia para inducir una respuesta cicatricial adhesiva.
Retinopexia neumática
Se trata de una alternativa mínimamente invasiva efectuada en consulta. El especialista inyecta una microburbuja de gas expansible (hexafluoruro de azufre [SF6] o perfluoropropano [C3F8]) en la cavidad vítrea. El paciente debe orientar la cabeza de modo que el gas ascienda y selle el desgarro, permitiendo que el epitelio pigmentario reabsorba el fluido subretiniano en 24 a 48 horas. Se consolida mediante criopexia previa o fotocoagulación con láser una vez reaplicado el tejido.
Métodos de adhesión y sustancias de taponamiento
El sellado mecánico precisa una cicatrización coriorretiniana firme para garantizar la estabilidad anatómica:
- Fotocoagulación con láser: Aplica energía térmica dirigida para producir microquemaduras que forman una cicatriz pigmentaria estable en un periodo de 10 a 14 días.
- Criopexia: Emplea frío focal mediante una criosonda sobre la superficie escleral para generar una adhesión firme en torno a roturas periféricas.
- Gases expansibles (SF6, C3F8): Agentes reabsorbibles que desaparecen espontáneamente (SF6 en unas 2 a 3 semanas; C3F8 en 6 a 8 semanas), por lo que no requieren una segunda intervención para su extracción.
- Aceite de silicona: Indicado en casos de alta complejidad, desgarros gigantes o pacientes que no pueden mantener posturas específicas. Al no reabsorberse, precisa una segunda cirugía ambulatoria para su retirada una vez estabilizada la retina (habitualmente entre los 3 y 6 meses posteriores).
Qué esperar durante la intervención y la anestesia
La operación de desprendimiento de retina se lleva a cabo habitualmente de forma ambulatoria bajo anestesia local con sedación monitorizada, recurriéndose a anestesia general en situaciones específicas. En la consulta previa, el equipo médico evaluará la condición macular, el tipo de agente tamponador y las directrices posturales indispensables para el postoperatorio.
La mayoría de las intervenciones mediante vitrectomía o cerclaje en pacientes adultos se realizan con bloqueo retrobulbar o peribulbar. El anestesiólogo administra sedación intravenosa para asegurar que la persona permanezca relajada y sin ansiedad, mientras que la anestesia local insensibiliza la zona ocular e inmoviliza el globo ocular para prevenir el dolor durante el procedimiento.
La anestesia general se reserva para casos quirúrgicos prolongados o de gran complejidad, pacientes en edad pediátrica, personas con afecciones en la columna que impidan el decúbito supino, o pacientes con claustrofobia o ansiedad severa.
Antes de la intervención, conviene aclarar con el cirujano las siguientes cuestiones:
- ¿La mácula se encuentra completamente aplicada, desprendida de forma parcial o desprendida por completo?
- ¿Qué técnica quirúrgica se ajusta mejor a mis desgarros y cuál es su fundamentación clínica?
- ¿Se empleará gas expansible o aceite de silicona en la cavidad ocular?
- ¿Qué orientación cefálica concreta debo mantener y cuántas horas al día requiere?
- ¿Cuál es la expectativa de agudeza visual acorde al daño retiniano inicial?
- ¿Qué síntomas específicos justifican acudir a urgencias durante el postoperatorio?
Recuperación y postura tras la cirugía de retina
La fase de recuperación tras una intervención retiniana exige mantener con rigurosidad la postura de la cabeza indicada por el especialista cuando se utiliza gas o silicona. El periodo inicial de cicatrización y absorción del gas toma varias semanas, mientras que la estabilización de la función visual suele requerir entre 3 y 6 meses.
El reposo postural específico (posturing) resulta clave para el éxito del procedimiento. Como el gas y el aceite tienen menor densidad que los fluidos intraoculares, ascienden en el interior del ojo. El paciente debe posicionar la cabeza de tal manera que la burbuja comprima directamente las zonas retinianas en proceso de cicatrización.
Fases del postoperatorio
Días 1 a 7 (Reposo postural y tratamiento farmacológico):
- Mantenimiento de la postura prescrita (como mirada al suelo, decúbito prono o decúbito lateral) durante 16 a 20 horas diarias. El uso de almohadas ergonómicas o soportes faciales facilita el descanso cervical.
- Uso continuo de un protector rígido ocular durante las horas de sueño para evitar compresiones accidentales.
- Administración estricta de colirios: antibióticos durante 7 a 10 días, corticoides tópicos durante 4 a 6 semanas para controlar la inflamación intraocular y fármacos ciclopléjicos para evitar el dolor por espasmo ciliar.
Semanas 2 a 4 (Cicatrización intermedia):
- Reducción paulatina del tamaño de la burbuja de gas. El paciente percibe una línea transversal en su visión que desciende de modo semejante a un nivel de agua, apreciando mayor nitidez en la zona superior.
- Retorno progresivo a tareas cotidianas livianas. Es necesario evitar esfuerzos físicos intensos, flexionar el tronco doblando la cintura o cargar objetos que superen los 5 kg de peso.
Meses 2 a 6 (Estabilización funcional y graduación):
- Reabsorción completa del gas (SF6 en 2-3 semanas; C3F8 en 6-8 semanas), reemplazado por humor acuoso producido por las estructuras oculares.
- En cirugías con aceite de silicona, programación de su extracción quirúrgica en quirófano tras confirmar la estabilidad retiniana.
- Estabilización definitiva de la agudeza visual y prescripción de la corrección óptica final (gafas) una vez normalizada la curvatura de la córnea y el espesor macular.
Restricciones a largo plazo tras la intervención
Los pacientes con gas en el interior del ojo tienen estrictamente prohibido viajar en avión, ascender a altitudes elevadas o recibir anestesia general con óxido nitroso debido al riesgo de elevación crítica de la presión intraocular. Tras el alta médica, se reanuda la mayor parte de las actividades habituales, manteniendo pautas de protección ocular en ejercicios de impacto.
Contraindicaciones inmediatas absolutas (con burbuja de gas)
- Vuelos comerciales: La despresurización relativa de la cabina durante el vuelo provoca la expansión brusca del gas intraocular, lo que puede originar un glaucoma agudo por cierre angular, oclusión vascular retiniana y daño visual irreversible.
- Desplazamientos a zonas de altitud: Cruzar puertos de montaña elevados o visitar localidades a gran altitud reproduce el mismo fenómeno de expansión gaseosa y aumento tensional.
- Anestesia con óxido nitroso: Este agente anestésico pasa con rapidez al espacio vítreo, incrementando el volumen de la burbuja y elevando la presión en el ojo. Conviene portar un distintivo o pulsera médica indicativa de gas intraocular.
- Decúbito supino: No debe permanecer tumbado boca arriba salvo prescripción facultativa explícita, para evitar el desplazamiento anterior del cristalino inducido por la burbuja.
- Conducción de vehículos: Debe suspenderse la conducción hasta alcanzar una agudeza visual adecuada y contar con la confirmación expresa del oftalmólogo.
Recomendaciones a largo plazo para la salud ocular
Tras la reabsorción del gas y el afianzamiento de la reaplicación tisular:
- Deportes de contacto y raqueta: En actividades como pádel, tenis, baloncesto o artes marciales, se recomienda el uso de gafas de protección homologadas con lentes de policarbonato (conforme a normas internacionales de seguridad ocular).
- Atracciones y deportes con desaceleración: Prácticas como el paracaidismo, el puenting o las montañas rusas de gran aceleración inducen fuerzas cinéticas que tensionan la interfase vitreorretiniana, por lo que es prudente consultar su idoneidad con el especialista.
- Actividad física general: La marcha rápida, la natación con gafas estancas y el ejercicio aeróbico suave suelen retomarse entre la cuarta y la sexta semana postoperatoria, previa revisión clínica.
- Control del ojo contralateral: Dado el riesgo incrementado de desgarros en el otro ojo, acuda de inmediato a valoración oftalmológica si percibe fotopsias o miodesopsias de inicio reciente.
Precio de la cirugía de desprendimiento de retina y factores internacionales
El precio cirugia desprendimiento de retina en el sector sanitario privado oscila habitualmente entre 2.300 € y 5.500 € (aproximadamente 2.500 $ a 6.000 $ USD / 2.000 £ a 4.800 £ GBP), en función del país, la complejidad de la lesión, los honorarios profesionales y los costes de quirófano.
Recordamos que ante un cuadro agudo es imprescindible acudir al centro asistencial de urgencia más próximo. La planificación de tratamientos en el extranjero tiene cabida únicamente en revisiones diferidas, segundas opiniones o intervenciones reconstructivas programadas.
| País o sistema sanitario | Estimación en euros (EUR) | Estimación en otras divisas (USD / GBP) | Características del servicio |
|---|---|---|---|
| España y centros europeos (p. ej., Alemania) | 3.700 €-7.000 € | 4.000 $-7.500 $ USD / 3.200 £-6.000 £ GBP | Departamentos vitreorretinianos subespecializados; presupuestos hospitalarios integrales. |
| Centros internacionales (p. ej., Turquía, Chequia) | 2.300 €-5.100 € | 2.500 $-5.500 $ USD / 2.000 £-4.400 £ GBP | Programas asistenciales paquetizados con variación según la clínica elegida. |
| Reino Unido (Sector privado) | 4.100 €-7.800 € | 4.500 $-8.500 $ USD / 3.500 £-6.500 £ GBP | Cobertura privada con honorarios cerrados; la urgencia se atiende en el NHS sin coste directo. |
| Estados Unidos (Pago privado) | 7.400 €-16.500 € | 8.000 $-18.000 $+ USD / 6.400 £-14.400 £ GBP | Desglose pormenorizado (instalación quirúrgica, cirujano, anestesia e insumos). |
Nota: Estos importes son meramente orientativos y pueden variar de acuerdo con la complejidad del procedimiento; por lo general, no incluyen estancias hoteleras prolongadas ni reintervenciones imprevistas.
Si está valorando una cirugia de desprendimiento de retina en Turquia o en otro destino internacional para una fase planificada o secuela no aguda, considere los siguientes factores:
- Restricción de vuelo con gas: En cirugías con gas (SF6 o C3F8), no es seguro volar hasta su total absorción. Esto requiere permanecer cerca de la clínica de 2 a 3 semanas (con SF6) o de 6 a 8 semanas (con C3F8), hasta que una exploración certifique la ausencia de la burbuja.
- Uso de aceite de silicona en traslados aéreos: El aceite de silicona no se expande con los cambios barométricos, lo que permite viajar en avión tras la intervención. No obstante, su indicación es estrictamente médica: conlleva una segunda intervención para retirarlo (a los 3-6 meses) y puede favorecer la aparición de hipertensión ocular o cataratas.
- Desglose de coberturas: Confirme que el presupuesto incluya la tomografía (OCT) previa, la ecografía ocular, los derechos de quirófano, los honorarios médicos, los agentes de taponamiento, el oclusor protector y las revisiones durante el primer mes.
- Continuidad de la atención médica: Asegúrese de contar con un retinólogo de seguimiento en su lugar de residencia y solicite el informe quirúrgico completo antes de viajar, dado que procesos cicatriciales anómalos como la PVR pueden manifestarse entre las semanas 6 y 12.
Riesgos y posibles complicaciones de la cirugía vitreorretiniana
Entre las complicaciones vinculadas al tratamiento quirúrgico se encuentran el redesprendimiento retiniano, el aumento de la presión intraocular, la progresión acelerada de cataratas, la infección intraocular (endoftalmitis) y la proliferación de tejido cicatricial (PVR). Aunque la tasa de reaplicación anatómica inicial se sitúa entre el 85 % y el 90 %, determinados ojos requieren más de un procedimiento.
Los riesgos reportados en la literatura científica comprenden:
- Vitreorretinopatía proliferativa (PVR): Es el principal factor de fracaso anatómico primario y se presenta en el 5 % al 10 % de las intervenciones. Consiste en la formación de membranas contráctiles que traccionan de la retina y provocan un nuevo desprendimiento, requiriendo reintervención.
- Redesprendimiento de retina: Puede deberse a nuevos desgarros, roturas inadvertidas o tracción persistente, lo que hace necesario ajustar el cerclaje o realizar una nueva vitrectomía.
- Desarrollo de catarata: En ojos fáquicos, la vitrectomía acelera la pérdida de transparencia del cristalino; una proporción significativa de pacientes mayores de 50 años requiere cirugía de cataratas en un intervalo de 6 a 18 meses tras la vitrectomía.
- Hipertensión ocular y glaucoma secundario: La inflamación tisular, la terapia con corticoides o la expansión del gas pueden elevar la presión dentro del ojo, controlándose habitualmente mediante colirios hipotensores.
- Endoftalmitis: Infección intraocular grave pero infrecuente (<0,1 %), que precisa tratamiento antibiótico intravítreo de carácter urgente.
- Lesiones corneales: Erosiones epiteliales transitorias que mejoran con pomadas lubricantes o lentes terapéuticas.
Signos de alarma: Acuda de inmediato a un centro de urgencias si presenta dolor ocular intenso o que empeora, náuseas o vómitos, descenso súbito de la visión, una nueva cortina en su campo visual o enrojecimiento ocular con secreción purulenta.
Preguntas frecuentes
¿Se está despierto durante la operación de desprendimiento de retina?
Sí, en la mayor parte de los adultos la cirugía se lleva a cabo con el paciente despierto pero relajado bajo anestesia locorregional y sedación monitorizada. El bloqueo nervioso insensibiliza el globo ocular e impide sus movimientos, por lo que habitualmente no se experimenta dolor durante el procedimiento. La anestesia general se indica en pacientes pediátricos, casos de gran complejidad o personas con dificultades para mantenerse inmóviles.
¿Cuánto tiempo después de la operación se puede volar en avión?
No se debe volar mientras persista una burbuja de gas en el ojo, lo que habitualmente toma de 2 a 3 semanas con gas SF6 y de 6 a 8 semanas con gas C3F8. El descenso de presión en cabina provocaría una expansión aguda del gas con riesgo de hipertensión ocular severa y daño visual irreversible. Cuando se emplea aceite de silicona en lugar de gas, es posible tomar un avión una vez otorgada la autorización facultativa en las revisiones postoperatorias tempranas.
¿Cómo saber si tienes desprendimiento de retina?
Para saber si existe un desprendimiento de retina debe vigilarse la presencia de destellos de luz repentinos en la visión periférica, un incremento brusco de manchas oscuras flotantes o una sombra semejante a un telón que avanza en el campo visual. Ante estos signos, es imprescindible una exploración oftalmológica inmediata con dilatación pupilar para confirmar el diagnóstico y valorar la mácula.
¿Puede curarse un desprendimiento de retina por sí solo sin cirugía?
No, un desprendimiento de retina no se resuelve espontáneamente. El fluido intraocular continúa pasando a través de la rotura, extendiendo el área desprendida hasta comprometer de forma grave la visión del ojo afectado. Si bien un desgarro inicial sin desprendimiento asociado puede tratarse preventivamente con láser o criopexia, una vez establecido el acúmulo de líquido subretiniano, la intervención quirúrgica es indispensable.
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