Test genético preimplantacional (PGT)

FIV y Salud Reproductiva

Test genético preimplantacional (PGT) se explica en la enciclopedia médica de Voumed. Los hospitales de la red de Voumed aún no han incluido este procedimiento; la asignación de hospitales deriva tu caso según su especialidad.

El test genético preimplantacional (PGT), o PGT, analiza los embriones generados mediante FIV para detectar alteraciones genéticas o cromosómicas antes de transferir uno al útero. Se extraen unas pocas células de cada embrión alrededor de los días 5 a 7 de desarrollo, se analizan en un laboratorio de genética y los embriones se congelan mientras se esperan los resultados. Existen tres tipos principales: el PGT-A busca un número anómalo de cromosomas, el PGT-M detecta una enfermedad monogénica hereditaria específica conocida en la familia y el PGT-SR identifica desequilibrios derivados de una reorganización cromosómica estructural presente en uno de los progenitores. El PGT puede reducir la probabilidad de transferir un embrión afectado, pero no puede garantizar un embarazo sano. Las personas viajan al extranjero para someterse al PGT debido a que su disponibilidad y normativas legales varían según el país, y porque requiere que un laboratorio de FIV y un servicio de genética trabajen en estrecha colaboración.

Puntos clave

  • El PGT analiza una pequeña biopsia de embriones obtenidos por FIV para detectar anomalías cromosómicas o genéticas, de modo que se pueda seleccionar para la transferencia uterina un embrión libre de la alteración analizada.
  • El PGT-M se dirige a una enfermedad monogénica conocida en la familia, el PGT-SR a una alteración cromosómica estructural de los progenitores y el PGT-A a un número anómalo de cromosomas, una situación que se vuelve más frecuente a medida que aumenta la edad de quien aporta los óvulos.
  • La biopsia de los embriones se realiza en la etapa de blastocisto, alrededor del día 5 al 7, tras lo cual se congelan; posteriormente, se transfiere un único embrión analizado en un ciclo diferido de transferencia de embriones congelados.
  • Los resultados presentan limitaciones: los embriones mosaico, los infrecuentes errores analíticos y las alteraciones no estudiadas hacen que los controles durante el embarazo sigan siendo aconsejables, además de que el PGT no incrementa las probabilidades de tener un bebé en todas las parejas.
  • Los tipos de PGT autorizados y las indicaciones permitidas dependen de la legislación de cada país, por lo que conviene verificar la viabilidad legal antes de programar un tratamiento en el extranjero.
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De un vistazo

Anestesia
sedación o anestesia general breve para la punción folicular; ninguna para la biopsia embrionaria ni para la transferencia de embriones
Estancia hospitalaria
régimen ambulatorio para la punción folicular y para la transferencia embrionaria
Duración del procedimiento
un ciclo de FIV de unas 2 a 3 semanas, seguido de 1 a 3 semanas para los resultados, con transferencia en un ciclo posterior
Recuperación
retorno a la actividad habitual generalmente al día siguiente de la punción folicular
Tiempo antes de volar de regreso
por lo general, de 1 a 3 días después de la punción folicular; la transferencia puede programarse para una visita posterior
Resultados
un informe genético de cada embrión analizado, habitualmente en el transcurso de 1 a 3 semanas

En qué consiste

En la FIV, los óvulos se fecundan en el laboratorio y los embriones se desarrollan durante varios días. Hacia el día 5 a 7, el embrión en desarrollo se convierte en un blastocisto, compuesto por una masa celular interna que formará el bebé y una capa externa, el trofoectodermo, que dará origen a la placenta. En el PGT, el embriólogo extrae unas pocas células de esta capa externa mediante un láser de precisión y una pipeta, un procedimiento denominado biopsia de trofoectodermo, y a continuación vitrifica el embrión. Dichas células se envían a un laboratorio de genética. El PGT-A, para aneuploidías, cuenta los cromosomas con el fin de identificar embriones con pérdidas o ganancias de material genético, los cuales suelen fallar en la implantación o provocar abortos espontáneos y, en ciertos casos como el síndrome de Down, dar lugar a un trastorno cromosómico. El PGT-M, para enfermedades monogénicas, busca una alteración genética concreta conocida en la familia, como la fibrosis quística, la talasemia o la enfermedad de Huntington. Por su parte, el PGT-SR, para anomalías estructurales, detecta desequilibrios en fragmentos cromosómicos cuando alguno de los progenitores es portador de una translocación o una inversión.

Cuándo se recomienda

El PGT-M se recomienda cuando uno o ambos miembros de la pareja son portadores de una mutación genética identificada capaz de causar una enfermedad hereditaria grave, como sucede cuando ambos comparten la misma afección recesiva o cuando uno de ellos presenta una afección dominante o ligada al cromosoma X. El PGT-SR se indica si uno de los progenitores presenta una reorganización cromosómica equilibrada, circunstancia que con frecuencia se descubre tras abortos de repetición o un embarazo previo afectado. El PGT-A es la modalidad más controvertida. En ocasiones se propone a mujeres de edad reproductiva avanzada, a parejas con pérdidas gestacionales recurrentes o fallos reiterados de implantación, o bien para facilitar la selección de un único embrión para la transferencia; no obstante, la evidencia científica no ha demostrado que incremente las probabilidades globales de conseguir un nacido vivo por ciclo de FIV en la mayoría de los casos, siendo su principal beneficio la reducción del número de transferencias y abortos a lo largo del proceso. Algunos países también restringen las indicaciones autorizadas. Un especialista en fertilidad y un asesor genético deben evaluar conjuntamente si el PGT resulta conveniente en su situación.

Cómo se realiza

El PGT se integra dentro de un ciclo de FIV. En el caso del PGT-M y del PGT-SR, el laboratorio de genética diseña primero una prueba personalizada para su familia a partir de muestras de sangre o saliva de usted, de su pareja y, en ocasiones, de otros familiares, una fase preparatoria que puede demorar desde varias semanas hasta algunos meses. Posteriormente, la estimulación ovárica y la punción folicular se llevan a cabo siguiendo los pasos habituales de la FIV, y los óvulos se fecundan, por lo general mediante ICSI, para evitar que restos de ADN espermático contaminen la muestra. Los embriones se cultivan hasta la fase de blastocisto, y a cada uno de los que la alcanzan se le realiza la biopsia en el día 5, 6 o 7 para luego congelarlo. El laboratorio analiza las células, habitualmente mediante secuenciación de nueva generación, y emite un informe de cada embrión en unas 1 a 3 semanas. Tras recibir asesoramiento genético sobre los resultados, se descongela un único embrión apto y se transfiere al útero en un ciclo posterior de transferencia embrionaria, un procedimiento breve y semejante a una citología que no requiere anestesia.

Criterios de selección y preparación

El PGT está indicado para personas que realizan una FIV y presentan un riesgo genético identificado, una alteración cromosómica estructural equilibrada o, tras una adecuada orientación médica, un motivo específico para el PGT-A. Dado que únicamente se pueden biopsiar los embriones que alcanzan la fase de blastocisto, este procedimiento ofrece buenos resultados solo si se obtiene una cantidad adecuada de óvulos; ante un número muy bajo, podría no haber embriones disponibles para analizar o transferir. La preparación abarca las evaluaciones habituales de la FIV, como el estudio de reserva ovárica, el seminograma y el cribado de enfermedades infecciosas, además de los informes genéticos que corroboren la mutación exacta o la anomalía estructural en el PGT-M o el PGT-SR. El asesoramiento genético previo al tratamiento detalla el alcance y las limitaciones del análisis, la posibilidad de no hallar ningún embrión apto y el protocolo de actuación ante resultados indeterminados o de mosaicismo. Los pacientes internacionales deben enviar sus informes genéticos con suficiente antelación, ya que el diseño del estudio para PGT-M requiere tiempo, y verificar que la indicación prevista se ajuste a la legislación del destino, así como las condiciones para la conservación o el posterior traslado de los embriones congelados.

Recuperación y planificación del tratamiento en el extranjero

El PGT en sí no requiere recuperación física, ya que la biopsia se practica en el embrión y no en su organismo. La recuperación corresponde a la de la punción folicular: unas horas de reposo, molestias leves similares a cólicos e hinchazón abdominal durante unos días, con un regreso habitual a la rutina al día siguiente. Al congelarse los embriones tras la biopsia, el tratamiento se divide de forma natural en dos viajes. El primero comprende la estimulación y la extracción de óvulos, lo que toma unas dos semanas, y generalmente se puede volar de regreso 1 a 3 días después de la punción. Los resultados se reciben una vez en casa y se explican mediante una consulta de asesoramiento genético a distancia. El segundo viaje, destinado a la transferencia del embrión congelado, es más breve: el útero se prepara con medicación hormonal, a menudo con controles ecográficos en su lugar de residencia, y usted viaja para el procedimiento propiamente dicho, con una estancia de unos pocos días si lo desea. La prueba de embarazo se realiza entre 9 y 11 días después de la transferencia, normalmente en su país. El seguimiento prenatal posterior debe coordinarse con su obstetra habitual.

Riesgos, seguridad y resultados

La biopsia extrae únicamente células destinadas a formar la placenta, y las investigaciones sobre niños nacidos tras un PGT no han evidenciado un aumento claro de problemas de salud, si bien el seguimiento a largo plazo continúa en curso. Los procedimientos asociados conllevan los riesgos comunes de la FIV, principalmente el síndrome de hiperestimulación ovárica y pequeñas complicaciones derivadas de la punción ovárica. Las mayores limitaciones radican en los resultados. Ciertos embriones son mosaicos, es decir, contienen una mezcla de células normales y alteradas; la biopsia puede no reflejar la totalidad del embrión y, en ocasiones, estos embriones pueden dar lugar a recién nacidos sanos, por lo que se valoran caso por caso en lugar de descartarse de forma automática. En raras ocasiones el análisis puede arrojar un resultado erróneo y, además, el PGT investiga exclusivamente las anomalías para las que fue diseñado, sin poder descartar todas las patologías genéticas o del desarrollo. En algunos ciclos no se obtiene ningún embrión apto. Por estos motivos, se sigue recomendando realizar pruebas de cribado o diagnóstico prenatal. El PGT permite reducir la probabilidad de una gestación afectada y de abortos por causa cromosómica, pero no puede garantizar el nacimiento de un bebé sano.

Preguntas frecuentes

Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirma los detalles con el hospital que elijas.

¿El PGT incrementa mis probabilidades de tener un bebé?

En el caso del PGT-M y del PGT-SR, el objetivo es evitar una enfermedad genética concreta más que elevar la tasa de nacimientos. En cuanto al PGT-A, las investigaciones no han demostrado que aumente la probabilidad global de tener un bebé por ciclo de FIV en la mayoría de los casos, si bien puede reducir el número de transferencias y de abortos espontáneos, además de acortar el tiempo hasta lograr el embarazo en algunas personas. Un especialista podrá orientarle sobre si esta técnica resulta conveniente para usted.

¿Qué es un embrión mosaico?

Un embrión mosaico presenta una combinación de células con una dotación cromosómica normal y anómala en la muestra biopsiada. Dado que solo se analiza una pequeña cantidad de células, es posible que el resultado no represente a la totalidad del embrión, y algunos embriones mosaico logran dar lugar a bebés sanos. Los centros y los asesores genéticos analizan cada embrión mosaico de forma personalizada, y habitualmente solo se contempla su transferencia tras un asesoramiento detallado y cuando no se dispone de ningún otro embrión apto.

¿La biopsia puede dañar al embrión?

La biopsia toma unas pocas células de la capa externa que originará la placenta, no de las que darán lugar al futuro bebé, y la llevan a cabo embriólogos experimentados. La gran mayoría de los embriones biopsiados toleran adecuadamente la congelación y la descongelación. Los estudios disponibles hasta la fecha no han registrado un incremento evidente de problemas de salud en los niños nacidos tras un PGT, si bien las investigaciones prosiguen, por lo que es razonable consultar la experiencia previa del laboratorio.

¿Se puede utilizar el PGT para elegir el sexo del bebé?

El PGT permite identificar los cromosomas sexuales, pero su utilización para seleccionar el sexo por motivos no médicos está prohibida en numerosos países y solo se autoriza en unos pocos. La selección del sexo por motivos médicos, con el fin de evitar una enfermedad grave ligada al cromosoma X, cuenta con una aceptación legal más amplia. La legislación sobre el PGT, incluidas las afecciones analizables y la autorización de la selección no médica, varía sustancialmente según el país, por lo que es imprescindible informarse antes de planificar el tratamiento.

¿Es necesario realizar pruebas durante el embarazo después de un PGT?

Sí. El PGT disminuye el riesgo respecto a las afecciones estudiadas, pero no sustituye el control prenatal. Debido a la posibilidad de mosaicismo, al pequeño margen de error analítico y a las alteraciones que el PGT no evalúa, los especialistas recomiendan el cribado habitual durante el embarazo; asimismo, tras un PGT-M o un PGT-SR, suele ofrecerse la realización de pruebas diagnósticas como la biopsia corial o la amniocentesis para confirmar el resultado.

¿Cuánto tiempo tardan en entregarse los resultados del PGT?

En el caso del PGT-A, los resultados suelen estar disponibles en un plazo aproximado de 1 a 3 semanas tras la biopsia, según el laboratorio. El PGT-M y el PGT-SR requieren el diseño previo de una prueba específica para su familia antes de iniciar el ciclo de FIV, proceso que puede prolongarse de varias semanas a unos meses; tras la biopsia, los resultados embrionarios se obtienen en un lapso similar. Dado que los embriones permanecen congelados, no existe urgencia para realizar la transferencia.

¿Debo permanecer en el extranjero hasta la transferencia de embriones?

Por lo general, no. Como los embriones analizados se congelan, la mayoría de los pacientes internacionales regresan a su país tras la punción folicular, reciben los resultados a distancia y vuelven más adelante para la transferencia diferida. La preparación del útero para la transferencia a menudo puede monitorizarse cerca de su hogar. Esta división en etapas brinda además tiempo para recibir asesoramiento genético antes de definir qué embrión transferir.

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