Radiología intervencionista

Radiología intervencionista está disponible en 2 hospitales de 2 ciudades de la red de Voumed.

2 hospitales brindan atención en esta especialidad en 2 países a través de la red de Voumed; 1 de ellos cuenta con la acreditación JCI.

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La radiología intervencionista es la especialidad que trata enfermedades desde el interior del organismo, utilizando imágenes en tiempo real para guiar agujas, tubos delgados denominados catéteres e instrumentos diminutos a través de una pequeña punción en la piel, habitualmente en la muñeca o la ingle. Es una especialidad terapéutica y no únicamente diagnóstica: los radiólogos intervencionistas bloquean el suministro de sangre a miomas o a una próstata agrandada, tratan tumores hepáticos a través de sus arterias o mediante calor, abren vasos estrechados, toman biopsias, drenan acumulaciones de líquido infectado y refuerzan vértebras colapsadas. Es adecuada para personas que buscan una alternativa a la cirugía abierta o que no pueden someterse a una operación quirúrgica. Los pacientes internacionales se desplazan para acceder a procedimientos que no están disponibles cerca de sus hogares, para obtener una opinión experta sobre si una opción mínimamente invasiva es conveniente para ellos y para completar su tratamiento en una estancia breve.

Puntos clave

  • La radiología intervencionista trata una amplia variedad de afecciones a través de una punción milimétrica en la piel, utilizando radiografías, ecografía, TC o RM para guiar agujas y catéteres hasta el lugar exacto que requiere tratamiento.
  • Entre los tratamientos frecuentes se incluyen la embolización de miomas uterinos y de próstata, la terapia dirigida para tumores hepáticos, la apertura de arterias estrechadas, las biopsias guiadas por imágenes, el drenaje de colecciones de líquido y la cementación de vértebras fracturadas.
  • La mayoría de los procedimientos se realizan con anestesia local y sedación en lugar de anestesia general, y muchos pacientes regresan a casa el mismo día o tras una noche de ingreso hospitalario.
  • La idoneidad depende de sus estudios de imagen y de una decisión conjunta con el equipo quirúrgico o de oncología, ya que una opción mínimamente invasiva no es adecuada para todas las personas ni para todos los estadios de la enfermedad.
  • La recuperación suele medirse en días en lugar de semanas, aunque algunos tratamientos, como la embolización de miomas, causan dolor y cansancio durante un breve periodo y requieren unos días de espera antes de viajar en avión.
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De un vistazo

Pruebas y procedimientos habituales
embolización de arterias uterinas y prostáticas, quimioembolización y radioembolización hepática, ablación de tumores, angioplastia y colocación de stents, biopsias, drenajes, embolización de varicocele, vertebroplastia
Motivos habituales para viajar
acceso a un procedimiento no disponible en su entorno, segunda opinión sobre una opción no quirúrgica, realización del tratamiento en una estancia breve
Duración habitual de la visita o estancia
ambulatorio o una noche para la mayoría de los procedimientos; de 1 a 3 noches tras el tratamiento de tumores hepáticos o embolizaciones mayores
Anestesia
habitualmente anestesia local con sedación; anestesia general en algunos procedimientos más prolongados y en niños
Primer paso habitual
revisión a distancia de sus estudios de imagen e informes, seguida de una consulta presencial y cualquier estudio de imagen complementario antes del procedimiento

Descripción general

La radiología intervencionista surgió a partir del diagnóstico por imagen, y sus médicos son radiólogos con formación complementaria en la realización de procedimientos. En lugar de realizar una incisión abierta, el radiólogo intervencionista practica una pequeña punción, por lo general en una arteria o vena de la muñeca o de la ingle, o directamente a través de la piel sobre la zona objetivo, y observa en una pantalla el avance de la aguja o el catéter en tiempo real. A través de estos estrechos canales es posible bloquear un vaso, dilatarlo, administrar fármacos o microesferas radiactivas en un tumor, destruir tejido mediante calor o frío, o tomar una muestra tisular. Al no requerir una incisión grande, el dolor, la pérdida de sangre y el tiempo de recuperación suelen ser menores que en la cirugía abierta. La especialidad colabora estrechamente con cirujanos, especialistas en oncología, ginecólogos, urólogos y especialistas en cirugía vascular, y la decisión terapéutica suele tomarse de forma conjunta para que el procedimiento encaje dentro del plan integral de su enfermedad.

Afecciones y subespecialidades

La radiología intervencionista vascular trata arterias estrechadas u obstruidas en las piernas, los riñones y otros órganos, vasos sangrantes, marañas vasculares anormales denominadas malformaciones, y varicoceles, que son venas dilatadas alrededor del testículo. La oncología intervencionista trata tumores, en particular en el hígado, los riñones, los pulmones y los huesos, ya sea a través de la arteria que los nutre o con una aguja colocada directamente en su interior. La atención de la salud femenina se centra en los miomas uterinos y la adenomiosis, mientras que en la salud masculina aborda el agrandamiento de próstata que provoca síntomas urinarios. El campo no vascular abarca biopsias de nódulos en prácticamente cualquier órgano, drenaje de abscesos y colecciones de líquido, desobstrucción de vías biliares o riñones mediante tubos o stents, y colocación de accesos venosos de larga duración para quimioterapia. Las intervenciones de columna y hueso tratan fracturas vertebrales por compresión dolorosas. La neurorradiología intervencionista, que trata aneurismas cerebrales y accidentes cerebrovasculares, comparte campo con la neurología y la neurocirugía, y a menudo se organiza como un servicio independiente.

Tratamientos y procedimientos habituales

La embolización de miomas uterinos ocluye las pequeñas arterias que nutren los miomas, de modo que estos se reducen y los síntomas como el sangrado abundante y la presión mejoran mientras se conserva el útero. La embolización de arterias prostáticas actúa de forma similar en el caso del agrandamiento prostático. En cuanto a los tumores hepáticos, la quimioembolización (TACE) administra quimioterapia y partículas oclusivas a través de la arteria hepática, y la radioembolización (TARE, también denominada radioembolización con Y-90) libera microesferas radiactivas diminutas, en un procedimiento planificado conjuntamente con medicina nuclear. La ablación destruye tumores pequeños mediante calor procedente de radiofrecuencia o microondas, o bien mediante frío extremo. La angioplastia ensancha una arteria estrechada con un balón, seguida con frecuencia de la colocación de un stent para mantenerla abierta. La vertebroplastia y la cifoplastia y aumento vertebral permiten inyectar cemento óseo en una vértebra colapsada para aliviar el dolor. La embolización de varicocele sella la vena dilatada sin necesidad de realizar incisiones en el escroto. Las biopsias guiadas por imágenes, los drenajes y los stents completan la actividad habitual de la especialidad.

Diagnóstico y tecnología

Todos los procedimientos dependen de los estudios de imagen, tanto para su planificación como para su guiado. Antes del tratamiento, las exploraciones por TC o RM muestran el tamaño y la localización de la lesión y los vasos circundantes, y puede ser necesaria una sesión de planificación específica antes de tratar tumores hepáticos. Durante la intervención, la angiografía por sustracción digital (DSA) visualiza los vasos sanguíneos con gran detalle al suprimir las estructuras óseas de la imagen radiológica, mientras que la ecografía y la TC guían las agujas hacia órganos y nódulos. La TC de haz cónico (cone-beam CT), realizada sobre la misma mesa de exploración, aporta imágenes tridimensionales de vasos de difícil acceso. Algunos equipos trabajan en quirófanos híbridos, que combinan una sala de angiografía con equipamiento quirúrgico completo. La exposición a la radiación se mantiene en el nivel más bajo que permita el procedimiento, y el medio de contraste se administra con precaución en personas con función renal reducida o con antecedentes de reacción al contraste, por lo que conviene informar al equipo con suficiente antelación sobre cualquiera de estas circunstancias.

Qué esperar como paciente internacional

El primer paso suele ser una revisión a distancia: envíe sus estudios de imagen recientes en formato de archivo de imagen, no solo los informes por escrito, junto con análisis de sangre, un resumen de su afección y la lista de sus medicamentos. Los anticoagulantes y algunos fármacos para la diabetes podrían tener que suspenderse antes del procedimiento, por lo que conviene detallarlos con prontitud. La mayoría de los pacientes acuden a la consulta del radiólogo intervencionista uno o dos días antes del tratamiento, se realizan análisis de sangre y los estudios de imagen complementarios que falten, y posteriormente se someten al procedimiento en la sala de angiografía. Muchos tratamientos se realizan de forma ambulatoria o requieren una sola noche de ingreso, mientras que el tratamiento de tumores hepáticos y la embolización de miomas a menudo precisan de una a tres noches para el control del dolor y la observación clínica. Planifique permanecer en las inmediaciones durante unos días después de la intervención antes de viajar en avión. Las pruebas de imagen de seguimiento suelen programarse entre semanas y meses más tarde, y el equipo a menudo puede revisarlas a distancia si usted las envía desde su país.

Preguntas frecuentes

Estas respuestas son orientativas y pueden variar según el centro. Confirma los detalles con el hospital que elijas.

¿La radiología intervencionista sirve solo para establecer diagnósticos?

No. Aunque los radiólogos intervencionistas tienen formación en diagnóstico por imagen, la mayor parte de su labor es terapéutica. Utilizan las imágenes para guiar procedimientos que detienen hemorragias, reducen miomas, tratan tumores, abren vasos obstruidos, drenan infecciones y estabilizan vértebras fracturadas. Las biopsias, que ayudan a determinar un diagnóstico, son solo una parte de la especialidad. Muchos de estos tratamientos constituyen alternativas a la cirugía abierta u opciones para personas que no pueden someterse a una operación quirúrgica.

¿Estaré despierto durante el procedimiento?

Por lo general sí, pero sin molestias. La mayoría de los procedimientos se realizan con anestesia local en el punto de punción y sedación mediante un goteo intravenoso para ayudarle a relajarse, por lo que es posible que solo sienta presión o calor. En procedimientos más prolongados y en el tratamiento pediátrico, puede emplearse anestesia general. El equipo le explicará previamente el plan previsto para su procedimiento, incluido si debe guardar ayuno previo y qué medicamentos suspender.

¿Es la embolización de miomas una alternativa a la histerectomía?

Para muchas mujeres con miomas sintomáticos, sí. La embolización conserva el útero y habitualmente solo requiere una estancia hospitalaria breve. No es adecuada para todos los tipos o tamaños de miomas, y las mujeres que planean un embarazo futuro deben analizar las opciones detalladamente, ya que en esa situación suele preferirse la extirpación quirúrgica de los miomas. Un ginecólogo y un radiólogo intervencionista suelen evaluar juntos su RM antes de tomar una decisión.

¿Cuánto dolor cabe esperar después de una embolización?

El dolor tras la embolización es frecuente y alcanza su mayor intensidad durante el primer o segundo día, a medida que el tejido tratado pierde su aporte sanguíneo. Algunas personas presentan también febrícula, náuseas y cansancio durante varios días, lo que se conoce como síndrome posembolización, un cuadro que suele ser previsible y no un signo de complicación. El alivio del dolor se planifica de antemano, frecuentemente mediante una bomba de infusión durante el ingreso y luego con comprimidos en casa.

¿Puede la radiología intervencionista tratar el cáncer de hígado?

Sí, desempeña un papel fundamental. Los tumores pequeños pueden destruirse mediante ablación, y los tumores más grandes o múltiples pueden tratarse a través de la arteria hepática con quimioembolización o radioembolización. Estos tratamientos son seleccionados por un comité de tumores que también sopesa la cirugía, el trasplante, los tratamientos farmacológicos y la radioterapia. Según el caso, el objetivo puede ser curativo, de control de la enfermedad o de contención mientras el paciente espera un trasplante hepático.

¿Cuándo podré volar de regreso a casa tras el procedimiento?

Depende del procedimiento. Tras una biopsia sencilla, a menudo es posible volar al cabo de uno o dos días. Después de una embolización, una angioplastia o el tratamiento de un tumor hepático, muchos equipos recomiendan esperar entre 3 y 7 días, para garantizar que el dolor esté controlado y que el punto de punción haya cicatrizado adecuadamente. Su médico confirmará los plazos en la revisión final, según su evolución y el seguimiento requerido.

¿Qué riesgos debo tener en cuenta?

Los riesgos son en general menores que los de la cirugía abierta, pero no inexistentes. Incluyen hematomas o sangrado en el punto de punción, infección, reacción al medio de contraste, lesión vascular y, en raras ocasiones, el desplazamiento de partículas o microesferas hacia tejidos que no debían tratarse. Antes de otorgar su consentimiento, el equipo le explicará los riesgos específicos de su procedimiento y las precauciones adoptadas para reducirlos.

¿Qué informes médicos debo enviar antes de viajar?

Envíe sus exploraciones más recientes de TC o RM en archivos de imagen, junto con los informes escritos, análisis de sangre recientes que incluyan función renal y coagulación, cualquier nota de procedimientos o cirugías previas y una lista completa de su medicación. En caso de tumor, incluya el informe de anatomía patológica y cualquier dictamen del comité de tumores. Esto permite al equipo indicarle con antelación si una opción mínimamente invasiva es adecuada para usted.

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